La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil y su posterior
llegada a Estados Unidos generaron un nuevo conflicto político y diplomático.
Un grupo de 25 legisladores demócratas de la Cámara de Representantes pidió
explicaciones al secretario de Estado, Marco Rubio, para determinar si
funcionarios estadounidenses colaboraron en la organización del viaje.
El reclamo apunta especialmente a conocer si personal
diplomático de Estados Unidos en la Argentina o en Ecuador intervino en la
planificación del recorrido del senador brasileño, quien tenía restricciones
judiciales para salir de su país.
La presentación fue impulsada por las representantes Sydney
Kamlager-Dove y Dina Titus. En una carta fechada el 29 de octubre, los
legisladores formularon 15 preguntas y exigieron respuestas por escrito antes
del 13 de noviembre.
Qué quieren saber los diputados demócratas
Uno de los principales puntos del pedido busca establecer
si algún funcionario estadounidense destinado en la Argentina o Ecuador
coordinó el itinerario de Bolsonaro.
Los legisladores también quieren saber cuándo tomó
conocimiento el Departamento de Estado de las restricciones judiciales que
pesaban sobre el senador y si esas disposiciones fueron revisadas antes de
otorgarle las visas a él y a sus familiares.
La carta incluye consultas sobre los trámites migratorios
realizados durante el período electoral brasileño, quién autorizó esos
procedimientos y si existieron comunicaciones directas con el dirigente o
integrantes de su entorno.
Además, los representantes estadounidenses preguntaron si
hubo asistencia logística y cómo se coordinaron las actuaciones con el
Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la Oficina de Aduanas y Protección
Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) y el
Departamento de Justicia.
Otro aspecto que buscan esclarecer es si el Gobierno de
Brasil realizó gestiones ante Washington y cuál fue el fundamento legal
utilizado para conceder los permisos de ingreso.
El recorrido de Flávio Bolsonaro desde Brasil
hasta Miami
El senador brasileño, hijo del expresidente Jair Bolsonaro,
salió de su país junto con su esposa y sus dos hijas el martes 27 de octubre
por la noche.
El grupo cruzó hacia la Argentina a través del puente
internacional Tancredo Neves, que conecta Foz do Iguaçu con Puerto Iguazú, en
Misiones.
Durante la madrugada del miércoles, abordaron un avión
privado Gulfstream G400, operado por la empresa Baires Fly S.A., que despegó
desde Puerto Iguazú con destino a Guayaquil, Ecuador. Desde allí continuaron el
viaje hasta el aeropuerto de Opa-Locka, en Miami, Florida.
La llegada a Estados Unidos se produjo un día después de
que un alto funcionario del Departamento de Estado anunciara que el país
concedería visas a Bolsonaro y a su familia.
De acuerdo con publicaciones de medios estadounidenses, el
senador ingresó mediante un permiso de permanencia por razones humanitarias,
conocido como parole, con vencimiento previsto para octubre de 2027. El
Departamento de Seguridad Nacional confirmó que los integrantes de la familia
atravesaron los controles migratorios correspondientes.
La restricción judicial que pesaba sobre el
senador brasileño
El viaje está bajo cuestionamiento porque Flávio Bolsonaro
se encuentra investigado en Brasil por presunto lavado de dinero.
En el marco de esa causa, el Supremo Tribunal Federal había
dispuesto restricciones para sus desplazamientos internacionales y ordenado la
entrega de sus pasaportes.
La salida del país motivó interrogantes sobre cómo pudo
concretarse el traslado y si existió algún tipo de asistencia para sortear las
limitaciones judiciales. Los legisladores demócratas buscan determinar si las
autoridades estadounidenses conocían esas medidas y qué controles realizaron
antes de autorizar su ingreso.
La Argentina también quedó involucrada en el
conflicto diplomático
El recorrido por territorio argentino abrió una
investigación judicial para establecer si funcionarios del Gobierno de Javier
Milei facilitaron de manera irregular el paso del senador brasileño por el
país.
En paralelo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva
convocó a la principal representante diplomática argentina para solicitar
explicaciones sobre una posible intervención de funcionarios nacionales.
La diplomática Emilia Cortés debió responder ante João
Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento del Mercosur de la Cancillería
brasileña, por las versiones sobre una eventual participación de integrantes
del Gobierno argentino.
Hasta el momento de la publicación del reclamo legislativo,
el Departamento de Estado estadounidense no había respondido las consultas
periodísticas.
La presentación ante Marco Rubio suma una dimensión
internacional al caso y podría profundizar las tensiones entre Brasil, la
Argentina y Estados Unidos. La respuesta que Washington deberá entregar antes
del 13 de noviembre será determinante para aclarar si hubo intervención oficial
en el traslado y bajo qué condiciones se concedieron los permisos migratorios.
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