Los mercados financieros de Brasil atravesaron una semana
de fuertes turbulencias luego del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el
balotaje frente a Flávio Bolsonaro. El índice Ibovespa acumuló una caída del
18,1%, mientras que el real sufrió su mayor depreciación semanal frente al
dólar en 18 años.
El principal indicador de la Bolsa de São Paulo cerró la
semana en 167.921 puntos, después de registrar cinco jornadas consecutivas en
baja. En comparación con el cierre previo a las elecciones, perdió cerca de
37.000 unidades.
La reacción de los inversores reflejó la incertidumbre
sobre el rumbo económico que tendrá el próximo mandato de Lula, especialmente
en materia fiscal y en la conformación de su equipo de gobierno.
La Bolsa brasileña registró su peor semana
desde la pandemia
El Ibovespa terminó el viernes con una baja del 0,75%. El
retroceso semanal llegó al 18,1%, el más pronunciado desde el inicio de la
pandemia de coronavirus en 2020. Durante octubre, el indicador acumuló una
pérdida del 9,88%.
El momento más crítico se produjo el lunes, cuando el
índice llegó a desplomarse cerca del 14% durante la rueda. En los primeros
minutos de operaciones, la caída superó el 16%, por lo que las autoridades del
mercado dispusieron una suspensión temporal de las negociaciones durante 30
minutos.
El movimiento respondió al cambio de expectativas que
provocó el resultado electoral. Una parte de los operadores financieros había
apostado por una victoria de Flávio Bolsonaro, quien había quedado
aproximadamente dos millones de votos por encima de Lula en la primera vuelta.
Sin embargo, el triunfo del dirigente del Partido de los
Trabajadores el domingo 25 de octubre modificó las proyecciones del mercado y
generó una fuerte reacción en los activos brasileños.
El dólar avanzó y el real tuvo su mayor caída
desde 2008
La tensión también se trasladó al mercado cambiario. El
real perdió un 1,05% frente al dólar durante la jornada del viernes y terminó
con una cotización de 5,444 unidades por cada divisa estadounidense.
En el balance de la semana, la moneda brasileña se depreció
un 9%. En sentido inverso, el dólar avanzó un 9,04% frente al real, su mayor
incremento semanal desde 2008.
Emerson Junior, jefe de Cambio y Cuentas Internacionales de
Convexa Investimentos, explicó que el comportamiento del mercado estuvo
relacionado con las dudas sobre las próximas decisiones del Gobierno.
La suba del dólar, sostuvo el especialista, “reflejó la
cautela de los inversores ante la indefinición sobre el equipo económico y la
política fiscal del nuevo gobierno”.
Las dudas sobre el gasto público y el equipo
económico de Lula
La atención de los inversores está puesta ahora en el
programa económico que aplicará Lula durante su cuarto mandato, que comenzará
el 5 de enero de 2027.
Uno de los principales interrogantes es cómo
compatibilizará el futuro Gobierno sus planes de ampliar la inversión pública
en áreas como educación y salud con el compromiso de mantener bajo control las
cuentas fiscales.
La incertidumbre también alcanza a los nombres que
integrarán el equipo económico y a las primeras medidas que se anunciarán
después de la asunción.
En este escenario, el mercado considera poco probable que
el Comité de Política Monetaria de Brasil (Copom) reduzca la tasa de referencia
Selic en la reunión prevista para la próxima semana.
Petrobras y Vale resistieron la caída, pero los
bancos terminaron en rojo
Dentro de la Bolsa de São Paulo, el comportamiento de las
empresas fue dispar. Las acciones de la minera Vale avanzaron un 3,28% durante
el viernes, mientras que los papeles de Petrobras subieron un 0,98%. Ambas
compañías ayudaron a moderar la caída del índice.
El panorama fue diferente para las entidades financieras.
Santander Brasil retrocedió un 2,84%, Itaú Unibanco perdió un 2,15% y Bradesco
cayó un 2,12%.
El estatal Banco do Brasil fue la excepción entre las
principales entidades, con una variación positiva marginal del 0,06%.
Durante la rueda del viernes se negociaron alrededor de
43.500 millones de reales, equivalentes a unos 8.000 millones de dólares, en
más de 5,5 millones de operaciones.
La evolución de los activos brasileños dependerá ahora de
las señales que envíe Lula sobre la política fiscal, el gasto público y la
integración de su equipo económico. Esas definiciones serán determinantes para
medir si la fuerte reacción de los mercados se revierte o se prolonga durante
la transición presidencial.
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