Francia desplegará 70.000 policías y gendarmes durante la
jornada de protestas prevista para este sábado 31 de octubre. El Gobierno busca
prevenir nuevos episodios de violencia, saqueos y ataques contra comercios, en
medio de una creciente tensión social.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó que se
repetirá el operativo de seguridad aplicado el fin de semana anterior y que
habrá una vigilancia especial en las zonas comerciales y los principales
centros urbanos.
El funcionario advirtió que existe un “riesgo muy elevado
de alteraciones del orden público” por las convocatorias difundidas en redes
sociales para realizar concentraciones durante la noche de Halloween.
Prohibiciones y advertencias para las
concentraciones
Nuñez confirmó que las reuniones previstas a partir de las
20 del sábado estarán prohibidas. También anticipó que las fuerzas de seguridad
actuarán con firmeza ante hechos de violencia, daños a edificios o ataques
contra bienes públicos y privados.
“No toleraremos excesos”, afirmó el ministro, quien
prometió una respuesta “extremadamente firme” frente a cualquier episodio que
altere el orden público.
En una comunicación enviada a los prefectos, pidió
organizar un “dispositivo operativo sólido” y prestar especial atención a
posibles disturbios urbanos, marchas no autorizadas y concentraciones
nocturnas.
El funcionario señaló que las convocatorias provienen de
distintos sectores sociales y políticos. Mencionó al movimiento laboral, a
grupos de izquierda radicalizada y a sectores de los Chalecos Amarillos.
Las autoridades también recordaron que Halloween no
habilita el uso de máscaras para ocultar la identidad durante las
concentraciones. En París, la Prefectura de Policía recordó que está prohibido
cubrirse el rostro y llevar armas, incluso réplicas o elementos falsos.
Reclamos salariales y malestar en el sistema
educativo
La movilización del 31 de octubre contará con la
participación de sindicatos estudiantiles, organizaciones laborales y sectores
vinculados al movimiento de los Chalecos Amarillos.
Entre los principales reclamos figuran mejoras salariales,
medidas para enfrentar el aumento del costo de vida y mayores recursos para los
servicios públicos. Los organizadores también mantienen una convocatoria a una
huelga nacional para el 5 de noviembre.
El conflicto incluye las protestas estudiantiles que
comenzaron semanas atrás por las condiciones de enseñanza. Aunque el Gobierno
anunció cambios en la plataforma de admisión universitaria y préstamos para
renovar establecimientos educativos, las organizaciones estudiantiles
consideraron insuficientes las respuestas.
La tensión también se trasladó al debate sobre el accionar
policial. Representantes de organizaciones juveniles se reunieron el jueves con
Nuñez para plantear sus demandas y cuestionar la actuación de las fuerzas de
seguridad durante las últimas movilizaciones.
Los antecedentes que llevaron a reforzar la
seguridad
El operativo anunciado busca evitar que se repitan los
episodios registrados el 17 de octubre, cuando distintas manifestaciones
terminaron con saqueos, daños a comercios y actos de vandalismo en varias
ciudades.
En aquella jornada fueron desplegados unos 60.000
efectivos. Posteriormente, el Ministerio del Interior reconoció fallas de
seguridad e inteligencia que facilitaron los enfrentamientos.
El sábado siguiente, alrededor de 410.000 personas
participaron de las marchas, según cifras oficiales. Para esa convocatoria
también se movilizaron 70.000 policías y gendarmes.
El despliegue impidió que se produjeran saqueos
generalizados, aunque hubo enfrentamientos al finalizar algunas
concentraciones.
Organizaciones estudiantiles cuestionaron al
ministro
La actuación policial durante las protestas anteriores
generó fuertes críticas de organizaciones juveniles y estudiantiles. Algunos
adolescentes sufrieron heridas graves y distintos manifestantes denunciaron un
uso desproporcionado de la fuerza.
Tras la reunión con el ministro, Manon Moret, secretaria
general del sindicato estudiantil Unef, expresó su malestar por la falta de
respuestas a los reclamos.
“Fuimos a esta reunión para discutir nuestras demandas,
pero sobre todo las últimas cuatro semanas de movilización, que estuvieron
marcadas por una violencia policial sin precedentes”, sostuvo. Luego resumió el
encuentro con una frase: “Esta reunión fue un diálogo de sordos”.
Por su parte, Louis Letoublon, subdirector de la asociación
Les Lyceens!, calificó a Nuñez de “irresponsable” y cuestionó su capacidad para
responder por la represión policial.
La nueva jornada de protestas se desarrollará en un
contexto de creciente disputa política y a seis meses de las elecciones
presidenciales, con Marine Le Pen al frente de los sondeos de intención de
voto. El Gobierno buscará evitar nuevos incidentes, mientras los sectores
movilizados mantienen sus reclamos y anticipan nuevas medidas de fuerza para
noviembre.
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