El presidente de Paraguay, Santiago Peña, confirmó que se
presentará ante el Congreso para ejercer su defensa en el juicio político que
enfrenta, en medio de una profunda crisis financiera e institucional que pone
en riesgo su continuidad en el poder.
La decisión fue comunicada este jueves a través de sus
redes sociales, después de que una sesión extraordinaria del Congreso quedara
sin quórum y no pudiera resolver si aceptaba o rechazaba la renuncia que había
presentado durante la mañana.
El mandatario aseguró que concurrirá con argumentos y
documentación para responder a los cuestionamientos sobre su responsabilidad en
el escándalo financiero que involucra a Ueno Bank.
Peña prometió colaborar con las investigaciones
En su mensaje dirigido a la ciudadanía, el jefe de Estado
reconoció la gravedad del escenario político y pidió mantener la tranquilidad
ante la incertidumbre que atraviesa el país.
“Ante la continuidad del juicio político, me presentaré y
ejerceré mi derecho a la defensa. Lo haré con argumentos y pruebas, con respeto
a la Constitución y a las instituciones de la República”, expresó.
También dejó en claro que no desistirá de presentarse,
aunque considera que algunos legisladores ya anticiparon su posición sobre el
resultado del procedimiento.
“Aun cuando ya hayan adelantado su decisión, voy a ejercer
ese derecho. No por una cuestión de orgullo personal, sino porque rendir
cuentas y dar explicaciones también es una responsabilidad frente al pueblo
paraguayo”, sostuvo.
Peña se comprometió, además, a entregar toda la información
que soliciten los organismos encargados de investigar el caso. Afirmó que deben
determinarse las responsabilidades correspondientes y que quienes hayan
cometido irregularidades deberán responder ante la Justicia.
“La ciudadanía merece conocer la verdad, sin encubrimientos
y sin que nadie esté por encima de la ley”, manifestó.
La crisis de Ueno Bank y los ahorros afectados
El conflicto que desencadenó la crisis política está
relacionado con la intervención de Ueno Bank por parte del Banco Central de
Paraguay, luego de que la entidad detectara que el banco no cumplía con los
requisitos mínimos de solvencia.
La situación dejó a millones de clientes sin acceso normal
a sus cuentas y generó preocupación por la disponibilidad de sus depósitos,
pagos y beneficios.
La entidad financiera tenía alrededor de tres millones de
clientes en un país de aproximadamente 6,5 millones de habitantes. Además,
administraba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos, incluidos
recursos vinculados con organismos estatales y sistemas previsionales.
El impacto económico derivó en un fuerte reclamo de los
ahorristas y abrió una investigación sobre el funcionamiento de la entidad y
sus vínculos con sectores del poder político.
La oposición cuestionó a Peña por posibles conflictos de
intereses, presunto uso irregular de fondos previsionales y una supuesta
protección de la entidad frente a los controles. El presidente rechazó haber
cometido irregularidades y sostuvo que el asunto debe ser investigado por las
autoridades judiciales y regulatorias.
El mandatario también estuvo bajo escrutinio por sus
anteriores vínculos empresariales con el Grupo Vázquez, propietario de Ueno
hasta marzo de 2025. Peña afirmó que vendió su participación en ese grupo
durante ese mes y negó haber intervenido indebidamente en los asuntos del
banco.
El Congreso no pudo resolver la renuncia
presidencial
La situación institucional se agravó cuando el Congreso
convocó a una sesión extraordinaria para tratar la dimisión presentada por el
presidente.
Después de aproximadamente dos horas de debate,
legisladores oficialistas abandonaron el recinto durante el tratamiento del
tema y dejaron la sesión sin el número necesario de integrantes para continuar.
De esta manera, no hubo una resolución parlamentaria sobre
la renuncia y Peña permaneció formalmente en la Presidencia mientras se define
su situación institucional.
La disputa también refleja las diferencias dentro del
oficialismo. Mientras sectores del Gobierno buscaban facilitar la aceptación de
la dimisión y el traspaso del mando al vicepresidente Pedro Alliana, la
oposición pretendía rechazarla para continuar con el juicio político.
La Cámara de Diputados ya había aprobado el procedimiento
contra el mandatario, por lo que la instancia siguiente quedó en manos del
Senado.
Qué puede pasar con el futuro político de Peña
El proceso legislativo abre una etapa decisiva para el
futuro del Gobierno paraguayo. El Senado deberá avanzar con el procedimiento y
garantizar la instancia de defensa del presidente antes de resolver sobre su
responsabilidad política.
En paralelo, la investigación financiera continúa con
consecuencias dentro de los organismos de control. La intervención de Ueno Bank
provocó la salida del titular del Banco Central y derivó en órdenes de
detención contra ocho directivos actuales y anteriores de la entidad, quienes
posteriormente se entregaron.
Peña insistió en que la situación de los ahorristas no debe
quedar condicionada por su futuro político. “El pago a los ahorristas no puede
quedar pendiente de lo que ocurra conmigo”, afirmó.
También remarcó que las investigaciones y la devolución de
los depósitos deben avanzar simultáneamente: “Esclarecer los hechos y resolver
los pagos son obligaciones que deben avanzar al mismo tiempo. Una no puede ser
excusa para postergar la otra”.
Finalmente, el presidente dejó una definición sobre su
situación personal: “Mi suerte personal no está por encima del Paraguay”.
El desenlace dependerá ahora de las decisiones del Congreso
y del avance de las investigaciones judiciales. Mientras tanto, la crisis de
Ueno Bank mantiene en vilo a millones de clientes y se convirtió en el
principal factor de presión sobre las instituciones paraguayas.
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