Groenlandia dio un paso decisivo para ampliar la presencia
militar estadounidense en el Ártico. Su Parlamento aprobó un acuerdo de defensa
con Estados Unidos y Dinamarca que habilita la construcción de nuevas
instalaciones militares y la modernización de la base que Washington ya opera
en el territorio.
La votación se realizó este martes en Nuuk y terminó con 16
votos a favor, ninguno en contra y siete abstenciones. La decisión representa
la primera ratificación legislativa necesaria para que el convenio pueda entrar
en vigencia.
El documento fue firmado el 22 de septiembre en Nueva York
por el presidente estadounidense, Donald Trump; la primera ministra danesa,
Mette Frederiksen; y el jefe del Gobierno groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
El acuerdo actualiza el tratado de defensa que Washington y
Copenhague habían firmado en 1951 y establece nuevas condiciones para la
cooperación militar en una región que adquirió una importancia estratégica
creciente por su ubicación geográfica y sus recursos naturales.
Dos nuevas instalaciones militares y la
ampliación de una base estratégica
Uno de los puntos centrales del entendimiento es la
autorización para que Estados Unidos establezca dos nuevas áreas de defensa en
Groenlandia.
Las instalaciones estarán ubicadas en Narsarsuaq, al sur de
la isla, y Mestersvig, en la región oriental. Además, Washington podrá
modernizar y ampliar la base espacial de Pituffik, situada en el noroeste del
territorio.
Esta última instalación, anteriormente conocida como Thule,
es la base militar estadounidense más septentrional del planeta. Su función
principal está relacionada con la detección temprana de misiles, la vigilancia
espacial y las operaciones estratégicas en el Ártico.
Actualmente cuenta con más de un centenar de militares
estadounidenses destinados de manera permanente.
El nuevo convenio también abre la posibilidad de incorporar
infraestructura vinculada con la denominada Cúpula Dorada (Golden Dome), el
sistema de defensa antimisiles impulsado por Donald Trump.
La ampliación de las instalaciones permitirá reforzar la
capacidad de vigilancia y respuesta militar de Estados Unidos en una zona
considerada fundamental para la seguridad de América del Norte y Europa.
Qué pasará si Groenlandia consigue
independizarse
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es que
establece que sus disposiciones continuarán vigentes incluso si Groenlandia
decide convertirse en un Estado independiente.
El texto reconoce expresamente la soberanía del Reino de
Dinamarca sobre el territorio mientras permanezca bajo esa estructura política
y, al mismo tiempo, reafirma el derecho de los groenlandeses a decidir su
futuro institucional.
La continuidad del convenio después de una eventual
independencia constituye uno de los puntos que generan mayor discusión entre
las fuerzas políticas locales.
Además, el documento establece restricciones para países
que no integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En
particular, impide que instalen bases militares propias o mantengan fuerzas de
manera permanente en la isla, salvo que exista un acuerdo diferente entre las
partes involucradas.
Desde el Gobierno groenlandés defendieron el entendimiento
como una herramienta para fortalecer la seguridad regional. Sin embargo, la
oposición independentista cuestionó que no incluya beneficios económicos
concretos para la población.
La oposición independentista cuestionó el
entendimiento
Durante el debate parlamentario, el ministro de Exteriores
de Groenlandia, Mute Egede, advirtió sobre el escenario internacional y sostuvo
que la estabilidad de la región ya no puede darse por garantizada.
Las críticas más fuertes llegaron desde Naleraq, el
principal partido independentista de la isla, que cuenta con ocho
representantes en el Parlamento.
Su presidente, Pele Broberg, cuestionó las condiciones
negociadas y reclamó un acuerdo que contemple mayores beneficios para
Groenlandia.
El dirigente planteó que el territorio debería negociar
condiciones diferentes cuando alcance la independencia, especialmente en lo
relacionado con su soberanía y el aprovechamiento de sus recursos naturales.
Groenlandia tiene aproximadamente 56.000 habitantes, en su
mayoría pertenecientes al pueblo inuit, y cuenta con un amplio grado de
autonomía dentro del Reino de Dinamarca.
El interés de Donald Trump por controlar la
isla
La aprobación del convenio se produce después de meses de
tensiones diplomáticas por las declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia.
El mandatario estadounidense había planteado durante su
primer mandato la posibilidad de comprar el territorio y retomó esa iniciativa
tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025.
En marzo de ese año, el vicepresidente JD Vance visitó la
base de Pituffik, en una señal del interés estratégico de Washington por
reforzar su presencia en el Ártico.
La controversia aumentó en enero de 2026, cuando la Casa
Blanca confirmó que Trump evaluaba distintas alternativas para adquirir la
isla, incluso mediante el eventual uso de la fuerza militar.
Posteriormente, el presidente descartó una intervención
armada y dejó de lado las amenazas de imponer aranceles a países europeos,
luego de mantener conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark
Rutte.
Tras la firma del acuerdo, Trump volvió a referirse al
territorio en términos de pertenencia y lo describió en una publicación en
Truth Social como “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”.
Sin embargo, el Gobierno danés aclaró que el convenio
militar no concede ventajas especiales a las empresas estadounidenses para
acceder a los recursos naturales de la isla frente a compañías de otros países
de la OTAN y de la Unión Europea.
Dinamarca debe completar la ratificación
Aunque el Parlamento groenlandés ya aprobó el
entendimiento, todavía falta una instancia legislativa para que pueda comenzar
a aplicarse.
El Parlamento de Dinamarca, conocido como Folketing, tiene
previsto iniciar el debate sobre el acuerdo durante la próxima semana y
someterlo a votación el 19 de noviembre.
Una vez completadas las ratificaciones de ambas partes,
Estados Unidos deberá recibir la notificación correspondiente por vía
diplomática. El procedimiento no requiere una aprobación adicional del Senado
estadounidense.
La decisión final tendrá consecuencias que exceden el
ámbito militar: definirá las condiciones de la presencia estadounidense en una
región estratégica y abrirá un nuevo capítulo en la discusión sobre la
autonomía, la independencia y el futuro geopolítico de Groenlandia.
#Groenlandia #EstadosUnidos #DonaldTrump #OTAN #Ártico




