Paraguay atraviesa una de las mayores crisis financieras e
institucionales de los últimos años. La intervención de Ueno Bank por graves
problemas de solvencia desencadenó una investigación penal, la renuncia del
titular del Banco Central, embargos millonarios y un pedido de juicio político
contra el presidente Santiago Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana.
El Banco Central del Paraguay (BCP) dispuso iniciar el
procedimiento de resolución de la entidad después de comprobar que su índice de
solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido por las normas
financieras.
La decisión, adoptada por unanimidad, implicó la suspensión
de todas las operaciones bancarias. Los clientes quedaron sin acceso a sus
cuentas mediante tarjetas, cajeros automáticos y aplicaciones digitales.
Ueno Bank cuenta con aproximadamente 2,9 millones de
clientes y administra importantes recursos del sector público. La magnitud del
caso llevó al Gobierno a impulsar medidas urgentes para evitar que las
consecuencias alcancen a todo el sistema financiero.
La renuncia del titular del Banco Central
profundizó la crisis
Uno de los acontecimientos de mayor impacto político fue la
salida de Carlos Carvallo, quien presentó su renuncia a la presidencia del
Banco Central después de que Santiago Peña se la solicitara formalmente.
El funcionario había quedado bajo cuestionamiento por su
pasado profesional: antes de asumir al frente de la autoridad monetaria en
2023, había presidido Financiera Ueno, la entidad que antecedió al banco
actualmente intervenido.
Su participación en la conducción del organismo encargado
de supervisar el sistema financiero generó interrogantes sobre posibles
conflictos de intereses y los controles aplicados a la institución.
Carvallo explicó que su salida buscaba evitar que la
controversia política interfiriera con el procedimiento de resolución. Sin
embargo, manifestó que permanecería temporalmente en funciones para garantizar
la continuidad del proceso.
La renuncia se produjo luego de que el presidente Peña
anunciara que había solicitado su apartamiento para facilitar las
investigaciones y recuperar la confianza en las instituciones.
Ordenaron detener a ocho directivos y hubo
arrestos
La crisis también llegó al ámbito judicial. El Ministerio
Público abrió una investigación penal por presuntas irregularidades vinculadas
con la administración de Ueno Bank y ordenó la detención de ocho personas
relacionadas con la conducción de la entidad.
Entre los señalados figuran Federico Miguel Vázquez
Villasanti, identificado como beneficiario final del banco; Juan Manuel
Gustale, presidente de la institución; y otros integrantes de su directorio.
La causa fue caratulada como una investigación por lesión
de confianza y otros hechos punibles.
Durante la jornada se concretaron varias detenciones. Entre
los primeros arrestados estuvieron Mariana Torres Rubiani y Julio Daniel Rey
Fernández. Posteriormente, Miguel Vázquez se presentó ante las autoridades
policiales acompañado por sus abogados.
También se presentaron otros directivos alcanzados por las
órdenes de captura. Las medidas forman parte de una investigación que busca
establecer las responsabilidades individuales y determinar el destino de los
recursos involucrados.
La Fiscalía deberá avanzar ahora con las declaraciones y
las diligencias correspondientes para establecer si existieron maniobras
irregulares en la administración de los fondos y los préstamos otorgados por la
entidad.
Un embargo judicial por más de 70 millones de
dólares
En paralelo a las actuaciones penales, el juez civil y
comercial Walter Mendoza dispuso un embargo preventivo sobre bienes y cuentas
de empresas vinculadas al banco y de sus principales directivos.
La medida fue solicitada por el Banco Central para evitar
que los activos puedan ser transferidos o vendidos mientras avanza el
procedimiento.
El embargo alcanza hasta 70 millones de dólares y
1.621.853.458.972 guaraníes, además de otros montos establecidos
provisoriamente para cubrir gastos judiciales.
Entre las sociedades alcanzadas aparecen U Paraguay S.A., U
Holdings S.A.R.L. y Grupo Vázquez S.A.E., que forman parte de la estructura
empresarial vinculada con la entidad financiera.
La decisión busca preservar patrimonio que eventualmente
pueda contribuir a responder por las obligaciones del banco y proteger los
derechos de los depositantes.
Los fondos de jubilados y organismos públicos
quedaron comprometidos
Uno de los puntos más sensibles de la intervención es el
impacto sobre los recursos estatales.
El Instituto de Previsión Social (IPS) mantiene cientos de
millones de dólares depositados en Ueno Bank. Las estimaciones difundidas
durante la crisis ubican esos fondos entre 328 y 380 millones de dólares, según
las distintas referencias oficiales y periodísticas.
La situación involucra recursos vinculados con
aproximadamente 32.000 jubilados, además de depósitos de organismos como la
Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y la entidad binacional Itaipú.
En total, Ueno administra alrededor de 850 millones de
dólares en fondos públicos, de acuerdo con estimaciones difundidas por Reuters.
La preocupación se concentra en garantizar que los recursos
previsionales puedan seguir cumpliendo con el pago de jubilaciones y otras
obligaciones estatales.
Qué pasará con los ahorros de los clientes
El procedimiento activó el Fondo de Garantía de Depósitos,
que establece una cobertura de hasta 75 salarios mínimos mensuales por
depositante y por entidad financiera.
Ese límite equivale a 228.300.000 guaraníes,
aproximadamente 38.600 dólares.
Los depósitos que se encuentren dentro de ese monto están
contemplados por el mecanismo de protección. En cambio, la recuperación de los
saldos superiores dependerá de la evaluación patrimonial y del resultado del
proceso de resolución.
Para realizar esa tarea, el Banco Central desplegó
alrededor de 120 funcionarios en las sucursales de la entidad. El organismo
dispone de un plazo máximo de 15 días para completar la conciliación de activos
y pasivos, aunque manifestó su intención de acelerar los procedimientos.
Ante la magnitud del problema, Peña anunció un acuerdo con
referentes del Congreso para impulsar una ley que permita agilizar los pagos a
los ahorristas mediante el Fondo de Garantía y establecer mecanismos de
protección para los recursos públicos y previsionales.
El objetivo del Gobierno es evitar que los depositantes
deban esperar hasta la finalización de todo el procedimiento para recuperar el
dinero cubierto por la garantía.
Las sospechas sobre los préstamos y las
empresas vinculadas
Los problemas de Ueno Bank no aparecieron de manera
repentina. Según explicó Carvallo, las primeras señales de alerta fueron
detectadas durante junio, cuando los supervisores encontraron indicios de
préstamos concedidos a empresas relacionadas con el grupo controlador.
La investigación técnica también identificó deficiencias en
la documentación de operaciones crediticias, deterioro de los indicadores de
liquidez y movimientos financieros que requirieron nuevas verificaciones.
El Banco Central sostuvo que la insuficiencia de solvencia
se confirmó después de realizar ajustes en los estados financieros de la
institución durante el proceso de regularización.
Carvallo defendió la actuación del organismo y argumentó
que la difusión anticipada de información sensible podía acelerar el retiro de
fondos y agravar la situación.
Por su parte, el presidente Peña aseguró que se trata de un
caso particular y sostuvo que quienes hayan cometido irregularidades deberán
responder ante la Justicia.
La oposición impulsa un juicio político contra
Peña y Alliana
El impacto de la intervención también llegó al Congreso
paraguayo. Senadores opositores anunciaron que promoverán un juicio político
contra Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana por las
responsabilidades que atribuyen al Gobierno en la crisis.
Los legisladores también adelantaron que presentarán una
denuncia contra integrantes del directorio del Banco Central para que se
investigue si existieron omisiones o irregularidades en las tareas de
regulación y supervisión financiera.
El planteo apunta, entre otros aspectos, a los vínculos
empresariales que existieron entre el mandatario y el grupo relacionado con
Ueno. Peña había mantenido participación comercial en ese entorno hasta marzo
de 2025, según los antecedentes difundidos por medios paraguayos.
Mientras tanto, comenzaron a registrarse manifestaciones en
el centro de Asunción. Algunos de los participantes reclamaron explicaciones
por los fondos comprometidos y exigieron avanzar con el juicio político al
mandatario.
La crisis también llevó a Peña a cancelar su viaje a
España, donde tenía previsto participar de la Cumbre Iberoamericana.
El futuro del banco y el impacto sobre la
economía paraguaya
Las autoridades monetarias sostienen que la situación de
Ueno Bank constituye un problema puntual y no representa, por sí misma, una
crisis generalizada del sistema financiero paraguayo.
Sin embargo, la intervención de una entidad con casi tres
millones de clientes, importantes depósitos estatales y una fuerte presencia en
el mercado digital representa un desafío para la confianza de los ahorristas y
los inversores.
El proceso de resolución deberá determinar el valor real de
los activos, las obligaciones pendientes y las posibilidades de transferir
operaciones a otras entidades financieras.
Mientras avanzan las investigaciones penales, los embargos
y las discusiones políticas, la principal preocupación pasa por garantizar la
devolución de los depósitos y proteger los fondos previsionales. El desenlace
también será determinante para establecer responsabilidades dentro del sistema
financiero y medir el costo institucional que deberá afrontar el Gobierno de
Santiago Peña.
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