La crisis financiera de Ueno Bank provocó un fuerte
terremoto político en Paraguay. Legisladores opositores y sectores disidentes
del oficialismo presentaron ante la Cámara de Diputados un pedido de juicio
político contra el presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana.
La iniciativa cuenta inicialmente con 35 firmas y apunta a
establecer responsabilidades políticas por el colapso de la entidad bancaria,
cuya intervención por parte del Banco Central generó preocupación entre
millones de ahorristas y desató protestas en Asunción.
Los diputados Johanna Ortega, Raúl Benítez y Rocío Vallejo
encabezaron la presentación del documento y solicitaron convocar a una sesión
extraordinaria para este jueves. El procedimiento está contemplado en el
artículo 225 de la Constitución paraguaya.
Qué necesita la oposición para destituir a Peña
El planteo todavía debe superar importantes obstáculos
parlamentarios antes de llegar a una eventual destitución presidencial.
La Cámara de Diputados tiene 80 integrantes y necesita
reunir 53 votos, equivalentes a dos tercios de sus miembros, para habilitar el
tratamiento de la acusación en el Senado.
Si consigue ese respaldo, la Cámara Alta deberá
pronunciarse sobre la responsabilidad de los funcionarios. Para declarar
culpables a Peña y Alliana se necesitan 30 votos sobre un total de 45
senadores.
El escenario representa un desafío para la oposición porque
el Partido Colorado, al que pertenece el presidente, conserva mayoría propia en
ambas cámaras.
Sin embargo, la interna partidaria podría influir en la
votación. El expresidente Horacio Cartes, actual titular de la agrupación
oficialista, mantiene diferencias políticas con Peña y su postura podría
resultar determinante.
El diputado colorado disidente Mauricio Espínola advirtió
sobre las consecuencias electorales del escándalo y lanzó una advertencia: “Si
Santiago Peña no se va, el Partido Colorado tiene muy pocas chances de seguir
en la conducción nacional de la república en el 2028”.
El colapso de Ueno Bank y los ahorros afectados
El conflicto se desencadenó después de que el Banco Central
del Paraguay dispusiera la intervención y disolución de Ueno Bank, al detectar
que su índice de solvencia había descendido por debajo del 50% del mínimo
exigido por la normativa.
La entidad pertenecía al Grupo Vázquez y tenía
aproximadamente tres millones de clientes en un país de 6,4 millones de
habitantes. Además, concentraba depósitos públicos por unos 850 millones de
dólares, entre ellos recursos del Instituto de Previsión Social.
La decisión de las autoridades monetarias provocó una
reacción inmediata. Numerosos clientes se concentraron frente a las sucursales
para intentar retirar sus depósitos, mientras que durante la noche del martes
se registraron manifestaciones contra el Gobierno en Asunción.
Ante la imposibilidad de disponer de sus fondos, el Banco
Central informó que los ahorristas afectados recibirían un primer desembolso de
hasta 10 millones de guaraníes, equivalentes a unos 1.675 dólares.
La Asociación de Bancos del Paraguay aseguró que las
entidades financieras estaban trabajando para absorber el traslado de clientes
provenientes de Ueno y sostuvo que el sistema bancario continuaba “operando con
normalidad”.
Las acusaciones que complican al mandatario
El documento presentado por los legisladores opositores
solicita avanzar con el juicio político por presunto “mal desempeño de sus
funciones en el ejercicio del cargo”.
Entre los cuestionamientos aparecen posibles conflictos de
intereses, manipulación regulatoria, desvío de fondos previsionales y un
supuesto encubrimiento institucional de las irregularidades detectadas en el
Banco Central.
Uno de los elementos señalados por los impulsores de la
acusación es el vínculo empresarial que tuvo Peña con el grupo propietario de
la entidad financiera. El mandatario, economista de profesión, había tenido
acciones en la estructura empresarial que controlaba Ueno Bank, aunque se
desvinculó de esas participaciones en 2025.
Durante la presentación del pedido, la diputada Rocío
Vallejo cuestionó duramente al jefe de Estado: “Nunca antes nadie perjudicó en
un solo día a 3 millones de personas en la República del Paraguay y usted lo
logró, señor presidente (...) usted es el origen de este monstruo que ha
creado”.
Por su parte, el diputado independiente Raúl Rubín, otro de
los impulsores de la iniciativa, responsabilizó directamente al mandatario por
las consecuencias de la crisis.
“Dos de cada tres paraguayos hoy no pueden hacer uso de su
dinero y el principal responsable es Santiago Peña, eso hasta sus aliados lo
saben”, afirmó.
La respuesta del Gobierno y la investigación
judicial
Frente a la gravedad del conflicto, Peña aseguró a través
de una publicación en la red social X que los responsables de las
irregularidades deberán responder ante la Justicia, sin excepciones.
Además, promulgó una ley aprobada por el Congreso que
permitirá a los ahorristas recuperar parte de sus depósitos mediante el
mecanismo de garantía, con los primeros pagos previstos dentro de los cinco
días siguientes.
“A todos los sectores políticos les solicito
encarecidamente anteponer el interés de los ahorristas a cualquier otro
interés”, expresó el presidente.
En paralelo, la investigación sobre el funcionamiento de
Ueno Bank avanzó en el ámbito judicial. Una denuncia de aproximadamente 200
páginas presentada por el Banco Central derivó en órdenes de detención contra
ocho directivos del Grupo Vázquez, entre ellos su presidente, Miguel Vázquez.
Los ejecutivos se entregaron a las autoridades, mientras
que la Fiscalía imputó a 27 personas vinculadas con la entidad y la Justicia
dispuso el embargo de sus bienes.
La crisis también provocó la renuncia del entonces titular
del Banco Central, Carlos Carvallo. Posteriormente, el Congreso aceptó uno de
los tres candidatos propuestos por el Poder Ejecutivo para integrar nuevamente
el directorio de la institución.
Un antecedente que recuerda la destitución de
Fernando Lugo
La posibilidad de un juicio político vuelve a instalar en
la agenda paraguaya un mecanismo institucional que ya tuvo consecuencias
históricas.
En 2012, el Congreso destituyó al entonces presidente
Fernando Lugo, luego de un procedimiento impulsado tras una masacre ocurrida en
Curuguaty, donde murieron 11 campesinos y seis policías.
Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la política
nacional y puso fin al mandato de Lugo, quien había llegado al poder en 2008.
Por ahora, el futuro de Santiago Peña dependerá de los
respaldos que consiga la oposición y de la posición que adopten los
legisladores colorados. Mientras tanto, la investigación sobre Ueno Bank
continúa y millones de clientes esperan recuperar sus ahorros en medio de una
crisis que amenaza con profundizar el desgaste político del Gobierno.
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