Más de 180.000 personas participaron ayer en una jornada de
protestas juveniles en Alemania. Las movilizaciones, convocadas en 34 ciudades
por la iniciativa GenZ-regelt, reclamaron mejoras en educación, salud y
protección social, además de rechazar un posible regreso del servicio militar
obligatorio.
Las concentraciones se desarrollaron mayoritariamente de
manera pacífica, pero al finalizar se registraron incidentes en distintos
puntos del país. El episodio más grave ocurrió en Frankfurt, donde
manifestantes rompieron vidrieras y lanzaron objetos y cócteles molotov contra
las fuerzas de seguridad.
La convocatoria se sumó a una ola de movilizaciones
protagonizadas por jóvenes en distintos países europeos. Aunque los
organizadores remarcaron que la protesta debía ser pacífica, las autoridades
habían desplegado medidas preventivas ante el temor de que grupos extremistas
intervinieran en las marchas.
Frankfurt concentró los enfrentamientos más
graves
La manifestación en Frankfurt comenzó sin incidentes, pero
la situación cambió hacia el final del recorrido. La Policía utilizó gas
pimienta y camiones hidrantes para dispersar a los grupos que arrojaban
botellas y petardos contra los efectivos.
Pasadas las 22, las autoridades locales advirtieron que
continuaban los hechos de violencia en el centro de la ciudad. En un mensaje
difundido en redes sociales, la Policía informó: “En el área del centro de la
ciudad, se han roto los escaparates de varios comercios. Además, se están
lanzando cócteles Molotov contra las fuerzas de intervención”.
También pidió a quienes no participaban de los disturbios
que evitaran la zona o se retiraran del lugar.
En Colonia, la Policía interrumpió otra marcha después de
detectar participantes con el rostro cubierto y el uso de pirotecnia. Entre 200
y 300 manifestantes quedaron rodeados por los agentes para ser identificados,
luego de que se registraran lanzamientos de petardos y botellas.
Qué reclaman los jóvenes en Alemania
La iniciativa GenZ-regelt, cuyo nombre puede traducirse
como “La Generación Z toma las riendas”, convocó las movilizaciones para exigir
mayores inversiones en educación, sanidad, seguridad social y protección del
clima.
Otro de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a
la posibilidad de reinstaurar el servicio militar obligatorio, una medida que
genera rechazo entre sectores juveniles.
Steve, un joven de 18 años que tenía previsto intervenir en
una concentración en Múnich, cuestionó la respuesta del Gobierno encabezado por
Friedrich Merz. “El Gobierno no ha dado ninguna respuesta a nuestras
preocupaciones, salvo seguir aplicando recortes e imponiéndonos más cargas”,
sostuvo.
Y agregó: “Seguiremos ejerciendo nuestro derecho
fundamental de reunión hasta que deje de ignorarnos”.
Los reclamos se producen en un contexto económico complejo
para Alemania, que busca recuperar el crecimiento y enfrenta mayores presiones
sobre su sistema de pensiones y los servicios públicos. El retiro de la
generación del baby boom y la reducción de la población en edad laboral
profundizan esos desafíos.
También hubo tensiones en Berlín y otras
ciudades
En Berlín, la concentración organizada por GenZ-regelt
frente a la Puerta de Brandeburgo terminó sin incidentes. Sin embargo, otra
convocatoria realizada en la plaza Rosenthaler Platz reunió a grupos de extrema
izquierda y sectores vinculados con movimientos antiisraelíes, bajo el lema
“Por Líbano y Palestina”.
El Ministerio Federal del Interior advirtió sobre la
participación de sectores de la izquierda radical alemana y de agrupaciones
relacionadas con movimientos extremistas extranjeros en algunas de las
convocatorias.
Roman Poseck, ministro del Interior del estado de Hesse,
cuya capital es Frankfurt, expresó su preocupación por la posibilidad de que se
repitan escenas de violencia como las registradas en Francia.
“Todos tenemos en la mente esas imágenes de Francia:
saqueos, casas incendiadas, vehículos policiales en llamas y agresiones a
agentes de policía”, afirmó. Luego advirtió: “Francia no debe servir de modelo
en este sentido”.
Ante los riesgos, algunos comerciantes protegieron las
vidrieras de sus locales y adelantaron los horarios de cierre. Las medidas preventivas
también alcanzaron zonas comerciales de Berlín, como el bulevar Kurfürstendamm.
Dudas sobre quién conduce las protestas
Aunque las movilizaciones fueron presentadas como una
expresión de la Generación Z, surgieron cuestionamientos sobre el alcance de la
convocatoria y los sectores que participan en su organización.
La organización nacional de estudiantes secundarios de
Alemania, conocida como BSK, se distanció de GenZ-regelt y anunció que
realizará una jornada de protesta independiente el 20 de noviembre.
“Nos distanciamos de ‘Gen Z regelt’, pero no de los propios
estudiantes, que tienen preocupaciones legítimas”, explicó Amy Kirchhoff,
secretaria general de la entidad.
Las movilizaciones dejaron en evidencia el malestar de una
parte de la juventud alemana por las condiciones de estudio, los recortes
presupuestarios y las perspectivas sociales y económicas. La continuidad de las
protestas y la respuesta del Gobierno de Merz serán determinantes para medir el
alcance de este movimiento en las próximas semanas.
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