El régimen venezolano habilitó en las últimas horas las
visitas de familiares a los presos políticos recluidos en la cárcel Rodeo I, en
el estado Miranda, luego de más de un año y medio de restricciones. La
decisión, que permitió el ingreso de allegados por primera vez desde mediados
de 2024, ocurre en un contexto de excarcelaciones parciales y sin información
oficial clara, y reabre el debate sobre la situación de los derechos humanos en
el sistema penitenciario del país.
Rodeo I es uno de los centros de detención con mayor número
de presos políticos en Venezuela. Allí se encuentran, entre otros, el dirigente
opositor Freddy Superlano y el gendarme argentino Nahuel Gallo, cuyo caso es
seguido por organismos internacionales y por el gobierno argentino. Desde fines
de 2024, el régimen chavista había restringido severamente las visitas y el
contacto con los detenidos, en línea con una política de control carcelario
aplicada tras el endurecimiento del conflicto político interno. En los días
previos, se registraron liberaciones aisladas en otros centros, como El
Helicoide y Yare, sin listados oficiales ni anuncios previos.
La reapertura de las visitas tuvo un impacto inmediato en
cientos de familias que aguardaron durante días en las inmediaciones del penal.
Según la ONG Foro Penal, desde el jueves se verificaron al menos 16
excarcelaciones, aunque el total de presos políticos asciende aún a 804
personas. La Plataforma Unitaria Democrática eleva a 22 la cifra de liberados
en los últimos días. La falta de transparencia del proceso —con avisos de
último momento y liberaciones en puntos no informados— mantiene la incertidumbre
entre los familiares y limita la previsibilidad del alcance real de la medida.
Organizaciones de derechos humanos y referentes opositores
consideran que la habilitación de visitas puede ser un paso previo a nuevas
liberaciones, aunque advierten que el proceso sigue siendo fragmentado y
discrecional. La presión internacional y las demandas internas apuntan ahora a
una liberación masiva y definitiva de los detenidos por motivos políticos, así
como al restablecimiento pleno de las garantías básicas dentro de las cárceles.
La evolución de las próximas semanas será clave para determinar si la apertura
en Rodeo I marca un cambio sostenido o una concesión limitada en un contexto de
alta tensión política.
#PresosPolíticos #Venezuela #DerechosHumanos #RodeoI
#Excarcelaciones #NahuelGallo




