La esposa del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro
advirtió sobre un “riesgo real de muerte” vinculado al estado de salud del
exmandatario, luego de una caída en prisión que le provocó un traumatismo
craneoencefálico leve y síntomas persistentes de vértigo, en un contexto de reclusión
que volvió a quedar bajo escrutinio público y político.
Bolsonaro, de 70 años, cumple una condena de 27 años y tres
meses en una dependencia de la Policía Federal en Brasilia por su implicación
en el intento de golpe de Estado de 2022. Según la información difundida por su
entorno, la caída se produjo al descender de la cama y derivó en mareos y
pérdida de equilibrio al ponerse de pie, síntomas que fueron atribuidos a
efectos secundarios de la medicación indicada.
Michelle Bolsonaro sostuvo que las autoridades están al
tanto del cuadro clínico y planteó que la integridad física del ex presidente
es responsabilidad directa del Estado. La preocupación se intensificó a partir
de cambios en el régimen de custodia: mientras la vigilancia estuvo a cargo de
la Policía Federal, la celda permanecía abierta; con el traspaso a la Policía
Penitenciaria Federal, la puerta se mantiene cerrada, lo que, según la familia,
dificulta una asistencia inmediata ante una emergencia.
Las declaraciones reactivaron el debate sobre las
condiciones de detención de Bolsonaro y su seguimiento médico. Su hijo Carlos
Bolsonaro expresó públicamente el temor a una nueva caída, al considerar que el
cuadro clínico incrementa el riesgo de accidentes.
El episodio se produce en un momento de alta sensibilidad
política. Esta semana, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva vetó de manera
total una ley aprobada por el Congreso que buscaba reducir las penas del
exmandatario. El veto, firmado en Brasilia durante un acto oficial, puede ser
revertido por el Parlamento, lo que añade tensión institucional al caso y
amplifica la atención sobre la situación judicial y personal de Bolsonaro.
En lo inmediato, el foco está puesto en la evaluación
médica y en eventuales ajustes a las condiciones de custodia para reducir
riesgos. A mediano plazo, el Congreso deberá definir si mantiene o rechaza el
veto presidencial, una decisión que podría incidir en el horizonte judicial del
ex presidente. Mientras tanto, el estado de salud de Bolsonaro se consolida
como un factor central en un proceso que combina dimensiones legales, políticas
y humanitarias.
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