Estados Unidos lanzó anoche un nuevo bombardeo contra
posiciones del Estado Islámico (ISIS) en Siria, en el marco de una ofensiva
aérea coordinada con países aliados destinada a reducir la capacidad operativa
del grupo y prevenir nuevos atentados, tras el ataque del 13 de diciembre en
Palmyra que causó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que
los ataques comenzaron a las 12:30, hora del Este, y alcanzaron “múltiples
objetivos” del grupo yihadista en distintas zonas del territorio sirio. La
operación, denominada Hawkeye Strike, fue ordenada por el presidente Donald
Trump y se inscribe en la estrategia de la actual administración para reforzar
la presión militar sobre ISIS luego del ataque contra un contingente combinado
de fuerzas estadounidenses y sirias en Palmyra.
Ese atentado, perpetrado mediante una emboscada, dejó como
saldo la muerte de dos soldados norteamericanos y un intérprete civil. Desde
entonces, Washington evalúa que el grupo extremista mantiene capacidad para
ejecutar acciones de impacto, pese a los reveses sufridos en los últimos años y
a la pérdida de control territorial registrada desde 2019.
La ofensiva busca debilitar centros de mando, rutas
logísticas y células activas del Estado Islámico, con el objetivo de proteger a
las tropas desplegadas en la región y a las fuerzas aliadas. Según datos
oficiales, la operación contó con apoyo de inteligencia y logística de la
coalición internacional, que mantiene presencia en Siria e Irak.
La escalada militar refuerza el rol de Estados Unidos como
principal actor externo en la lucha contra ISIS y envía una señal disuasiva a
otros grupos armados en la región. Al mismo tiempo, incrementa la tensión en un
escenario ya atravesado por conflictos internos, presencia de milicias y
disputas geopolíticas entre potencias regionales e internacionales.
Las autoridades estadounidenses anticiparon que las
operaciones continuarán mientras persista el riesgo de nuevos ataques. En el
corto plazo, se espera una evaluación de los daños infligidos a la estructura
de ISIS y un refuerzo de las tareas de vigilancia sobre sus remanentes. A
mediano plazo, la continuidad de la ofensiva dependerá de la evolución de la
amenaza y de la coordinación con socios regionales, en un contexto marcado por
la inestabilidad persistente en Siria y por la redefinición del equilibrio de
fuerzas en Medio Oriente.
#EstadosUnidos #ISIS #Siria #Terrorismo #CENTCOM #MedioOriente




