El histórico Ayuntamiento de Limoges, en el centro de
Francia, sufrió graves daños tras un incendio provocado durante los disturbios
registrados en una jornada de protestas sociales. Las llamas alcanzaron el
techo del edificio, parte de la estructura cedió y una porción de la fachada
quedó destruida.
El prefecto local, Maurice Barate, describió el estado de
la sede municipal como “prácticamente destruido”. El funcionario también
calificó el episodio como una “catástrofe para el patrimonio”, por la magnitud
de los daños en una construcción con más de 140 años de historia.
El ataque ocurrió, después de una manifestación contra el
encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios públicos. En
distintas ciudades hubo incendios, saqueos y enfrentamientos con las fuerzas de
seguridad.
Cómo se inició el incendio en el edificio
histórico
Un grupo de manifestantes encapuchados atacó el
Ayuntamiento de Limoges, rompió ventanas e ingresó al inmueble. Antes, también
incendió un vehículo policial estacionado frente al edificio.
El fuego comenzó en una de las áreas de la sede municipal y
se extendió hacia los pisos superiores y la techumbre. Los bomberos trabajaron
para contener las llamas, pero la estructura sufrió daños de gran magnitud.
El edificio había sido inaugurado en 1883 y constituye una
referencia arquitectónica de la ciudad. El derrumbe de parte de su estructura
convirtió el ataque en uno de los episodios más graves de la jornada de
violencia.
Protestas masivas y cientos de detenidos
La movilización tuvo una convocatoria superior a las
previsiones iniciales. El ministro del Interior, Laurent Núñez, calculó que
participaron unas 550.000 personas en todo el país, mientras que los
organizadores elevaron la cifra a 800.000.
El funcionario informó que se habían registrado 400
detenciones y atribuyó los episodios violentos a grupos radicalizados y
delincuentes oportunistas. “Hubo varios miles de alborotadores, entre ellos
grupos de ultraizquierda y delincuentes oportunistas”, afirmó.
Los incidentes no se limitaron a Limoges. También hubo
ataques contra edificios públicos en Marsella y Lille, daños en la oficina de
turismo de Lyon y saqueos de comercios en ciudades como París, Nantes, Rennes,
Toulouse y Estrasburgo.
Macron prometió castigos para los responsables
Ante la gravedad de los hechos, el presidente Emmanuel
Macron pidió un “frente unido” frente a quienes, según sostuvo, “siembran el
caos” y buscan debilitar las instituciones. El mandatario respaldó además la
actuación de las fuerzas de seguridad.
Las protestas se desarrollaron en un contexto de malestar
por el aumento del costo de vida, los problemas de la educación pública y los
reclamos vinculados con los servicios públicos. Aunque gran parte de las
movilizaciones se desarrolló pacíficamente, los ataques y saqueos elevaron la
tensión política.
El primer ministro Sébastien Lecornu encabezó una reunión
de crisis con integrantes del Gobierno para coordinar la respuesta a los
incidentes. Las autoridades también anticiparon que analizarán registros
audiovisuales para identificar a los responsables y avanzar con nuevas
detenciones.
La reconstrucción del Ayuntamiento de Limoges y la
evaluación de los daños patrimoniales serán parte de los próximos desafíos para
las autoridades locales. El caso también profundiza el debate en Francia sobre
la seguridad durante las manifestaciones y la respuesta del Estado frente a los
episodios de violencia.
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