La disputa por la Presidencia de Brasil se volvió más
ajustada a medida que se acerca el balotaje del 25 de octubre. El presidente
Luiz Inácio Lula da Silva achicó la distancia con el senador Flávio Bolsonaro
en las encuestas y apuesta a captar el respaldo de los ciudadanos que no
participaron de la primera vuelta.
El último sondeo de Datafolha, publicado ayer, ubicó a
Flávio Bolsonaro con el 47% de la intención de voto, frente al 45% de Lula. La
diferencia se encuentra dentro del margen de error de dos puntos porcentuales,
por lo que ambos candidatos están en una situación de empate técnico.
La medición mostró un cambio respecto del relevamiento
anterior, cuando el senador registraba el 49% y el actual mandatario mantenía
el 45%. La reducción de la ventaja alimentó las expectativas del oficialismo de
cara a la definición electoral.
Lula busca movilizar a quienes no votaron
Uno de los principales objetivos de la campaña del Partido
de los Trabajadores es aumentar la participación electoral. En la primera
vuelta, la abstención alcanzó el 21,08% del padrón, lo que equivale a más de 33
millones de brasileños que no acudieron a las urnas.
El oficialismo intenta convencer a una parte de esos
ciudadanos de que participe en la segunda vuelta. Sin embargo, la abstención no
representa un bloque uniforme: entre quienes no votaron puede haber personas
que apoyen a Lula, a Flávio Bolsonaro o que todavía no hayan definido su
posición.
La movilización de esos electores puede tener un peso
importante en una elección tan ajustada. Por eso, las campañas buscan reforzar
sus estrategias para convertir las adhesiones potenciales en votos efectivos.
Qué dicen las encuestas sobre la participación
El relevamiento de Datafolha también reflejó una elevada
predisposición a concurrir a las urnas. El 96% de los consultados manifestó su
intención de votar en el balotaje, mientras que entre los simpatizantes de Lula
y Flávio Bolsonaro ese porcentaje llegó al 98%.
Estos datos muestran que la participación será uno de los
factores a seguir durante los últimos días de campaña. De todos modos, la
intención declarada de votar no garantiza que todos los ciudadanos finalmente
concurran a los centros electorales.
Flávio Bolsonaro mantiene una ventaja estrecha
El candidato del Partido Liberal, hijo del expresidente
Jair Bolsonaro, conserva una diferencia numérica favorable en los sondeos,
aunque la distancia con el actual mandatario se redujo.
Al considerar únicamente los votos válidos, es decir, sin
incluir los sufragios en blanco, nulos ni las respuestas indecisas, Flávio
alcanza el 51% y Lula llega al 49%, según la medición de Datafolha.
La diferencia vuelve a ubicarse dentro del margen de error,
lo que mantiene abierta la definición presidencial. En este escenario, los
movimientos en la intención de voto y la participación electoral pueden
resultar decisivos.
Los últimos días antes del balotaje
Con la votación prevista para el 25 de octubre, ambos
candidatos afrontan una etapa determinante. Lula necesita consolidar la
recuperación registrada en las encuestas y ampliar su respaldo, mientras que
Flávio Bolsonaro buscará sostener la ventaja que todavía conserva.
El resultado tendrá impacto en el rumbo político y
económico de Brasil, una de las principales economías de América Latina. La
atención estará puesta en la evolución de los sondeos y en la capacidad de cada
campaña para movilizar a sus votantes antes de la jornada electoral.
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