El nuevo fracaso dejó en evidencia las diferencias entre
las principales potencias y complicó la posibilidad de alcanzar un acuerdo
antes de que termine el mandato del actual secretario general, António
Guterres, el 31 de diciembre.
Rafael Grossi, el candidato argentino, también
quedó bloqueado
El director general del Organismo Internacional de Energía
Atómica (OIEA), Rafael Grossi, se mantiene entre los principales aspirantes al
máximo cargo diplomático de Naciones Unidas. Sin embargo, su candidatura
recibió dos vetos de los integrantes permanentes del Consejo de Seguridad.
La costarricense Rebeca Grynspan encabezó la votación con
nueve apoyos, cinco votos en contra y dos vetos. La guyanesa Carolyn
Rodrigues-Birkett y Grossi obtuvieron ocho votos favorables, seis negativos y
también dos vetos cada uno.
Aunque Grynspan consiguió la mayor cantidad de respaldos,
la diferencia no alcanza para superar el mecanismo de bloqueo que tienen las
cinco potencias permanentes del organismo.
Cómo funciona el sistema que impide elegir al
sucesor de Guterres
El Consejo de Seguridad está integrado por 15 países, cinco
de ellos con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino
Unido. Para que una candidatura avance, necesita al menos nueve votos
favorables y no recibir el veto de ninguno de esos cinco miembros permanentes.
En esta ronda se utilizó un mecanismo de votación con
boletas de distintos colores para distinguir los votos de las potencias
permanentes de los emitidos por los otros diez integrantes. El procedimiento
permitió identificar con mayor claridad los apoyos y rechazos que enfrenta cada
aspirante.
La falta de acuerdo refleja las diferencias geopolíticas
entre Washington y Pekín, además de las posiciones de Moscú, Londres y París.
Los intereses de estas potencias condicionan la posibilidad de encontrar una
figura que reúna el respaldo necesario para conducir la organización.
La candidatura argentina y el conflicto por
Malvinas
La postulación de Grossi tiene una particularidad para la
Argentina: el diplomático busca convertirse en el primer representante del país
en ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas. Su experiencia al frente
del OIEA lo ubica entre los aspirantes con trayectoria internacional en
negociaciones y asuntos de seguridad.
No obstante, el respaldo a su candidatura también está
atravesado por los intereses de los países que integran el Consejo. La posición
del Reino Unido respecto de la soberanía de las Islas Malvinas constituye uno
de los factores que inciden en el escenario diplomático.
Por su parte, Grynspan cuenta con apoyos de países que
promueven una mayor representación femenina en la conducción de los organismos
internacionales. En más de ocho décadas de historia, Naciones Unidas nunca tuvo
una mujer como secretaria general.
Un relevo con plazo cada vez más cercano
Guterres concluirá su segundo mandato el 31 de diciembre de
2026. El nuevo secretario general debería asumir el 1 de enero de 2027, en un
contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones entre
potencias y cuestionamientos sobre la capacidad de respuesta de los organismos
multilaterales.
El resultado de la sexta votación mantiene abierta la
disputa y obliga a los países a buscar alternativas para superar los vetos
cruzados. Si las diferencias persisten, el proceso podría prolongarse y dejar a
la ONU ante una situación institucional inédita al acercarse la fecha prevista
para el cambio de autoridades.
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