Panamá continúa evaluando los daños provocados por el
terremoto de ayer, cuya magnitud fue estimada entre 7,5 y 7,7. El Instituto de
Geociencias contabilizó 107 réplicas y advirtió que la actividad está
relacionada con una falla geológica activa.
El movimiento obligó a evacuar viviendas y edificios, dejó
al menos dos heridos y provocó daños en iglesias, comercios, instalaciones
públicas y caminos. Tonosí, una de las localidades cercanas al epicentro, quedó
aislada por vía terrestre mientras avanzan las inspecciones.
Qué provocó el terremoto y por qué hubo tantas
réplicas
Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de
Panamá, explicó que el fenómeno se originó por una descarga repentina de
energía acumulada en el sistema de falla Azuero-Soná.
“Fue una liberación de energía súbita de una porción de la
falla activa”, afirmó el especialista en declaraciones a la cadena de
televisión TVN.
Según detalló, la estructura geológica acumuló esfuerzos
durante un período prolongado hasta alcanzar su límite y fracturarse. Los
movimientos posteriores corresponden al reajuste de los bloques de la corteza
terrestre después del terremoto principal.
El organismo panameño registró 107 réplicas concentradas en
el área vinculada con esa falla. La secuencia incluyó temblores de magnitudes
importantes durante las primeras horas y otros de menor intensidad a medida que
avanzó el proceso.
Por qué cambió la magnitud del sismo
Las estimaciones del terremoto se modificaron a medida que
los especialistas incorporaron más datos de las estaciones de monitoreo. El
Instituto de Geociencias elevó su cálculo inicial de 7,2 a 7,5, mientras que el
Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ajustó su medición de 7,6 a 7,7.
Luque explicó que las primeras evaluaciones se realizan con
información limitada y luego se revisan cuando se dispone de registros
adicionales de la red sísmica.
La profundidad también influyó en el impacto del
movimiento. El foco se ubicó a menos de 10 kilómetros de la superficie, una
característica que puede intensificar las sacudidas en las zonas próximas al
epicentro.
El director del instituto aclaró que algunas notificaciones
pueden corresponder a revisiones técnicas de temblores ya detectados y no
necesariamente a nuevos eventos. Las diferencias entre los registros de los
organismos responden a las estaciones y metodologías utilizadas.
Tonosí quedó aislada y hay daños en edificios e
instalaciones
Las autoridades cerraron los accesos terrestres a Tonosí
mientras equipos técnicos inspeccionan las rutas y evalúan las condiciones para
restablecer la circulación. Por el momento, el ingreso a la localidad se
dispuso por vía aérea.
Los primeros relevamientos detectaron afectaciones en
plantas potabilizadoras, iglesias, hoteles, comercios, edificios públicos y
carreteras. Los daños en el sistema de agua generan especial preocupación,
aunque el Gobierno todavía no había precisado el alcance de posibles
interrupciones del servicio.
En Penonomé, capital de la provincia de Coclé, una de las
torres de la catedral de San Juan Bautista se desplomó durante el sismo. El
obispo local, Edgardo Cedeño, relató que se encontraba dentro del templo junto
con otras personas cuando ocurrió el derrumbe.
También se registraron daños en la sede de la Gobernación
de Coclé, donde cedió una parte lateral de la estructura y quedaron expuestas
oficinas interiores.
Dos heridos y un rescate entre los escombros
En la provincia de Veraguas, el terremoto dejó dos personas
heridas y provocó el derrumbe de una iglesia. Los equipos de emergencia
rescataron con vida a una persona que había quedado atrapada bajo los restos de
la construcción.
Arturo González, director regional del Sistema Nacional de
Protección Civil (Sinaproc), confirmó el operativo a medios locales. Las tareas
de asistencia continuaron en los sectores afectados, con especial atención en
los inmuebles que presentaban grietas, desprendimientos o daños estructurales.
En la capital panameña, numerosos residentes evacuaron
edificios y rascacielos durante la sacudida. La percepción del movimiento puede
ser más intensa en construcciones altas, lo que llevó a muchas personas a salir
a las calles como medida preventiva.
Las autoridades mantienen el monitoreo sísmico
El Instituto de Geociencias y los organismos de protección
civil continúan siguiendo la actividad de la falla Azuero-Soná y revisando las
zonas más afectadas. La presencia de réplicas hace necesario mantener las
precauciones y evitar el ingreso a construcciones que no hayan sido
inspeccionadas.
Las próximas evaluaciones permitirán determinar el alcance
total de los daños, las condiciones de las rutas y el estado de los servicios
esenciales. Mientras tanto, las autoridades mantienen la atención sobre las
comunidades con dificultades de acceso y las estructuras que podrían
representar un riesgo.
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