Estados Unidos, Japón y Corea del Sur reafirmaron su
cooperación estratégica en el Indo-Pacífico, pese a las diferencias surgidas
por la negativa de Seúl a participar militarmente en la guerra contra Irán.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se
reunió en Nueva York con los cancilleres Toshimitsu Motegi, de Japón, y Cho
Hyun, de Corea del Sur, durante la semana de alto nivel de la Asamblea General
de Naciones Unidas.
Los tres gobiernos ratificaron su compromiso con la
estabilidad regional y respaldaron los principios establecidos en su
declaración trilateral de septiembre de 2025. La agenda incluyó seguridad,
comercio, tecnología y protección de las cadenas de suministro.
La diferencia por la guerra contra Irán
El encuentro se produjo pocos días después de que el
presidente surcoreano, Lee Jae Myung, estableciera límites a la participación
de su país en el conflicto de Medio Oriente.
“No habrá despliegue de tropas ni envío de activos
militares para involucrarse o intervenir en esta guerra”, afirmó Lee al
explicar la posición de Seúl.
Corea del Sur analiza, en cambio, ampliar las tareas de sus
buques que ya participan en operaciones contra la piratería frente a Somalia.
Según el Gobierno surcoreano, cualquier eventual desplazamiento hacia zonas
cercanas al mar Rojo o al estrecho de Ormuz tendría como objetivo proteger
embarcaciones comerciales y petroleras de ese país.
La postura generó cuestionamientos de Donald Trump, quien
recordó que Estados Unidos mantiene miles de efectivos militares en Corea del
Sur para contribuir a su defensa y reclamó una mayor colaboración de Seúl en
las operaciones vinculadas con Medio Oriente.
Washington, Tokio y Seúl mantienen el foco en
Corea del Norte
Más allá de las diferencias por Irán, los tres gobiernos
coincidieron en mantener la coordinación frente a Corea del Norte.
Rubio, Motegi y Cho reiteraron su objetivo de alcanzar la
desnuclearización completa de la península y respaldaron el cumplimiento de las
sanciones internacionales destinadas a limitar los recursos de Pyongyang para
sus programas nucleares y de misiles.
También expresaron preocupación por las actividades
cibernéticas norcoreanas, incluido el uso de trabajadores informáticos para
generar ingresos destinados al régimen de Kim Jong-un.
Al mismo tiempo, dejaron abierta la posibilidad de una salida
diplomática y llamaron a Pyongyang a retomar el diálogo. La agenda humanitaria
también estuvo presente, con referencias a secuestros de ciudadanos
extranjeros, detenidos, prisioneros de guerra no repatriados y familias
separadas.
Tecnología, energía y cadenas de suministro
La cooperación entre los tres países no quedó limitada al
terreno militar. Washington, Tokio y Seúl acordaron avanzar en mecanismos para
detectar con anticipación posibles interrupciones en las cadenas de suministro
y profundizar las consultas sobre seguridad económica.
Entre las áreas consideradas estratégicas aparecen la
inteligencia artificial, la computación cuántica, la infraestructura digital,
la biotecnología y los semiconductores.
Los gobiernos también plantearon incrementar las reservas
de petróleo y fortalecer la cooperación entre países productores y
consumidores, en un contexto marcado por las dificultades generadas en los
mercados energéticos por la guerra con Irán.
Otro de los proyectos contempla facilitar la expansión
internacional de pequeños reactores nucleares modulares bajo condiciones
vinculadas con la seguridad y la no proliferación.
Taiwán también estuvo en la agenda
Los tres países reafirmaron además su interés en preservar
la estabilidad del estrecho de Taiwán y rechazaron cambios unilaterales del
statu quo.
El comunicado conjunto respaldó la libertad de navegación y
sobrevuelo y la continuidad del comercio marítimo conforme al derecho
internacional.
La coordinación también incluye cuestiones de seguridad
marítima, asistencia ante desastres, lucha contra redes criminales y
cooperación frente a centros de estafas en el sudeste asiático.
El próximo desafío para la alianza será mantener estos
mecanismos de coordinación mientras Washington continúa concentrado en el
conflicto con Irán y Seúl busca limitar su participación militar directa en
Medio Oriente. Por ahora, los tres gobiernos sostienen abiertos los canales de
cooperación en seguridad, economía y tecnología en el Indo-Pacífico.
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