El Gobierno de Perú declaró el estado de emergencia durante
60 días en Pisco y San Andrés, dos distritos de la provincia de Pisco, en la
región de Ica, ante el avance de distintos delitos y hechos de violencia.
La medida fue establecida mediante el Decreto Supremo N.º
132-2026-PCM, publicado el 19 de septiembre, y contempla un despliegue conjunto
de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
El decreto señala que la decisión busca hacer frente a la
criminalidad y otras situaciones que afectan el orden interno y la seguridad
ciudadana en la zona.
Qué cambia durante el estado de emergencia
La Policía Nacional mantendrá el control del orden interno,
mientras que las Fuerzas Armadas participarán en tareas de apoyo. Las
intervenciones deberán realizarse bajo las normas que regulan el uso de la fuerza.
Durante los 60 días podrán restringirse o suspenderse
cuatro derechos constitucionales: la inviolabilidad del domicilio, la libertad
de tránsito, la libertad de reunión y la libertad y seguridad personales.
Además, las actividades religiosas, culturales, deportivas
y otros eventos públicos de carácter masivo deberán contar con autorización
previa de las autoridades competentes. Las reuniones que no sean masivas podrán
realizarse sin ese permiso.
Homicidios y extorsiones, entre los motivos
La solicitud para aplicar el régimen excepcional fue
presentada por la Comandancia General de la Policía, a partir de informes de
organismos de seguridad de la región de Ica.
La documentación oficial menciona una afectación del orden
interno vinculada con homicidios, extorsiones y otras modalidades delictivas,
además de situaciones de violencia registradas en ambos distritos.
El decreto también dispone la creación de un Comando de
Coordinación Operativa Unificada, encabezado por el jefe de la Región Policial
Ica, para organizar las acciones de las fuerzas que participarán del operativo.
Un comando coordinará los operativos
El nuevo esquema integrará a efectivos de la Policía, las
Fuerzas Armadas y el serenazgo municipal de Pisco y San Andrés, además de representantes
del Ministerio Público, el Poder Judicial y autoridades locales.
El comando tendrá entre sus funciones establecer objetivos,
coordinar patrullajes y operativos, analizar información de inteligencia y
evaluar los resultados de las medidas implementadas.
Las autoridades deberán realizar un seguimiento permanente
de la situación de seguridad durante la vigencia del estado de emergencia,
mientras los comités creados por el decreto reportarán diariamente sus acciones
al comando central.
El nuevo régimen comenzó a regir con la publicación del
decreto y tendrá una duración inicial de 60 días. Durante ese período, el
Gobierno buscará reducir los índices de criminalidad mediante operativos
coordinados y un mayor despliegue de las fuerzas de seguridad.
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