El gobierno de Bolivia prepara un decreto para prolongar
durante otros 90 días el estado de excepción que rige desde junio, en un
intento por evitar una nueva escalada de protestas y bloqueos de rutas.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó que
la propuesta será enviada a la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde deberá
ser analizada antes del vencimiento de la medida, previsto para dentro de seis
días.
“Vamos a presentar un decreto ante la Asamblea Legislativa
para ampliar el estado de excepción”, afirmó el funcionario. También sostuvo
que existe “un gran consenso ciudadano” y respaldo parlamentario para avanzar
con la prórroga.
La Constitución establece que, una vez finalizado un estado
de excepción, no puede decretarse otra medida similar durante un año, salvo que
exista una autorización expresa de la Asamblea. Por ese motivo, el Ejecutivo
necesita el aval legislativo.
El antecedente de los bloqueos
El actual estado de excepción fue decretado el 20 de junio
por el presidente Rodrigo Paz, luego de semanas de bloqueos que afectaron
distintas regiones del país.
Las protestas se extendieron durante 53 días entre mayo y
julio y estuvieron protagonizadas por organizaciones campesinas y sindicales,
con participación de sectores vinculados al expresidente Evo Morales.
Los manifestantes reclamaban, entre otros puntos, la salida
de Paz del poder. El conflicto dejó al menos 16 muertos, mientras que las
pérdidas económicas fueron estimadas en más de 3.000 millones de dólares.
Según el gobierno, la medida permitió recuperar el tránsito
en las rutas y contener una situación que había paralizado parte de la
actividad económica.
Crecen las advertencias de nuevas
movilizaciones
La posibilidad de nuevos conflictos sociales volvió a
instalarse por la escasez de combustible y dólares, dos problemas que presionan
sobre los precios y complican la actividad económica.
Entre los sectores que anticiparon reclamos aparecen
transportistas, vendedores informales, docentes y productores de coca, además
de otras organizaciones sociales.
La comisión de Justicia Plural de la Cámara de Diputados ya
respaldó la extensión por 90 días. El proyecto deberá ser tratado por el pleno
de Diputados y posteriormente será analizado en una sesión conjunta de ambas
cámaras.
El oficialismo defiende la continuidad de la medida. La
diputada Claudia Bilbao sostuvo: “La gente necesita seguridad en las calles y
seguridad jurídica para seguir trabajando. La ampliación es necesaria”.
Desde la oposición, en cambio, cuestionaron la eficacia del
estado de excepción. La diputada Elena Pachucute afirmó: “No estamos de acuerdo
en ampliar el estado de excepción. De nada sirve, el gobierno no soluciona los
problemas de la gente”.
La presión económica condiciona al gobierno
El sector empresarial también reclama que se mantenga la
medida y pidió una legislación de alcance nacional que limite los cortes de
rutas.
Hasta ahora, la Asamblea Legislativa de Santa Cruz aprobó
una norma de este tipo, aunque su aplicación está restringida a ese
departamento.
La eventual prórroga coincidiría además con otro momento
delicado para la economía boliviana. El gobierno anunció que hacia fin de año
eliminará completamente el subsidio a los carburantes, una decisión vinculada
al fuerte costo fiscal que representa.
La eliminación del subsidio también forma parte de las
condiciones asociadas a un crédito de 1.900 millones de dólares del Fondo
Monetario Internacional. El beneficio ya había comenzado a reducirse meses
atrás.
Rodrigo Paz enfrenta un escenario complejo
El presidente boliviano también enfrenta problemas
heredados de administraciones anteriores, entre ellos la caída de la producción
de hidrocarburos, dificultades para importar combustibles, falta de divisas e
inflación.
En ese contexto, el gobierno busca evitar que las
dificultades económicas vuelvan a traducirse en bloqueos y movilizaciones
masivas.
La analista Jimena Costa cuestionó la estrategia oficial y
sostuvo que “el gobierno usó el estado de excepción para desmovilizar a los
sindicatos, pero no para resolver los problemas y ahora está en mayor
fragilidad política”.
La decisión final quedará en manos de la Asamblea
Legislativa. Si el Parlamento aprueba la iniciativa, el estado de excepción
continuará vigente hasta fin de año, en paralelo con un escenario económico y
social que podría volver a generar presión sobre el gobierno de Paz.
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