El precio internacional del petróleo registró una fuerte
suba en la apertura de los mercados asiáticos, en medio de una nueva escalada
militar en Medio Oriente.
El Brent avanzó 3,46% hasta los USD 108,23 por barril,
mientras que el West Texas Intermediate (WTI) aumentó 3,15% y llegó a USD
103,20.
La presión sobre las cotizaciones se produjo luego de
nuevos ataques contra infraestructura energética de Arabia Saudita y un
incidente que afectó a una embarcación comercial en el estratégico estrecho de
Ormuz.
Un oleoducto quedó fuera de servicio
Uno de los principales focos de preocupación para los
mercados es la interrupción preventiva del oleoducto Oriente-Occidente de
Arabia Saudita, que sufrió un ataque con drones atribuido a combatientes
provenientes de Irak.
La infraestructura representa una ruta alternativa para
transportar petróleo sin depender del estrecho de Ormuz. Su paralización redujo
las opciones disponibles para sostener los envíos internacionales.
El analista financiero Tony Sycamore advirtió que, si no
hay avances diplomáticos o una rápida reanudación del oleoducto, el precio del
crudo podría continuar subiendo.
“El riesgo es que el petróleo crudo continúe extendiendo
sus ganancias hacia el máximo de 119,48 dólares de principios de marzo”,
señaló.
También crece la tensión en Ormuz
La situación se agravó después de que una embarcación
comercial fuera alcanzada por un proyectil en el estrecho de Ormuz. El impacto
provocó un incendio y obligó a evacuar a la tripulación.
En paralelo, autoridades saudíes informaron sobre impactos
de proyectiles contra viviendas y una mezquita en la provincia de Jazán. Los
ataques fueron atribuidos al movimiento hutí, que afirmó haber apuntado contra
una instalación militar en una provincia cercana.
Irán también informó que un buque mercante de bandera iraní
recibió un disparo cerca de sus costas. El episodio dejó un muerto y cuatro
tripulantes heridos.
Ormuz, en el centro de la crisis energética
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas para
el comercio mundial de hidrocarburos. Antes del inicio del conflicto, por esa
vía circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en
el mundo.
Por ese motivo, cualquier interrupción prolongada genera
preocupación entre gobiernos, empresas energéticas y operadores financieros,
debido al riesgo de una reducción adicional de la oferta global.
La cotización del gas natural en Europa también reaccionó
al escenario y registró aumentos de hasta 3,8%, en una nueva señal de la
presión que la crisis ejerce sobre los mercados energéticos.
Se frenaron las negociaciones diplomáticas
Los esfuerzos para reducir la tensión también sufrieron un
revés. El ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, confirmó la
postergación de una reunión prevista entre los países del Golfo e Irán.
El encuentro buscaba avanzar en mecanismos para recuperar
la circulación marítima por Ormuz y reducir los riesgos para las embarcaciones
comerciales.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, condicionó la
normalización del tránsito naval a las decisiones de Estados Unidos y sostuvo
que el entendimiento mediado por Omán no será implementado mientras Washington
no restablezca los compromisos asumidos en el memorando de paz firmado en
junio.
Trump endureció su postura
El presidente estadounidense, Donald Trump, también se
refirió al conflicto y vinculó una eventual retirada militar de Irán con el
control de los yacimientos petroleros.
“Al final nos saldremos, a menos que decidamos permanecer y
quedarnos con el petróleo, como en Venezuela”, afirmó durante una declaración
en Irlanda.
Sobre la reunión impulsada por los países de la región,
Trump sostuvo: “No me importa. Eso depende de ellos”.
La evolución de los ataques, el futuro del oleoducto saudí
y la posibilidad de reabrir con normalidad el estrecho de Ormuz serán
determinantes para el precio del petróleo. Si las interrupciones continúan, el
mercado podría enfrentar nuevas subas y una mayor presión sobre los costos de
la energía a nivel internacional.
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