Dos aviones de American Airlines estuvieron a punto de
coincidir en el mismo espacio aéreo sobre Phoenix, Estados Unidos, mientras
ambos utilizaban el número de vuelo 2482.
La situación fue advertida por un controlador de tráfico
aéreo, que actuó rápidamente para evitar una posible confusión entre las
tripulaciones y mantener una separación segura entre las aeronaves.
Uno de los aviones llegaba desde Chicago, mientras que el
otro acababa de despegar del aeropuerto de Phoenix. Las trayectorias podían
converger, por lo que el controlador modificó las instrucciones para
mantenerlos a diferentes alturas.
La intervención que evitó el riesgo
En las comunicaciones de la torre, el controlador
identificó a las aeronaves como “American 2482 a la llegada” y “American 2482 a
la salida”, una diferenciación destinada a evitar que los pilotos confundieran
las órdenes.
La aeronave que se aproximaba fue mantenida a una altitud
superior, mientras que al avión que había despegado se le indicó que limitara
su ascenso.
Con esa estrategia, los controladores consiguieron
establecer una separación vertical suficiente mientras ambas aeronaves
atravesaban la zona. Además, los pilotos pudieron identificar visualmente al
otro avión cuando todavía se encontraban a varios kilómetros de distancia.
“Llevo 25 años trabajando en control de tráfico aéreo.
Nunca había visto dos aeronaves prácticamente converger usando el mismo
indicativo”, afirmó el controlador tras resolver la situación.
Cómo se produjo la duplicación del vuelo 2482
El vuelo 2482 conecta habitualmente Chicago y Phoenix. Sin
embargo, las demoras provocadas por las condiciones meteorológicas en Chicago
alteraron la programación prevista para esa jornada.
Ante el retraso de una de las aeronaves, American Airlines
recurrió a otro avión que ya se encontraba en Phoenix para cumplir con el
servicio programado.
El resultado fue una situación poco habitual: dos aeronaves
estaban operando simultáneamente bajo el mismo número de vuelo, una
circunstancia que podía generar confusión en las comunicaciones y en la gestión
del tráfico aéreo.
El especialista en seguridad aérea Steve Arroyo consideró
posible que el inconveniente no haya sido detectado durante la aprobación de
los planes de vuelo.
“Es posible que algo se nos escape, y eso no debería
ocurrir, pero es bueno ver que el sistema es resistente y que contamos con
todas estas medidas de seguridad”, señaló.
Los dos aviones continuaron sus recorridos
La intervención del controlador permitió mantener la
distancia requerida entre ambas aeronaves y evitar que sus trayectorias
generaran una situación de mayor riesgo.
Finalmente, el avión procedente de Chicago aterrizó sin
inconvenientes, mientras que la aeronave que había despegado desde Phoenix
continuó su recorrido. El episodio volvió a poner de relieve la importancia de
los protocolos de control y de las comunicaciones en la seguridad aérea.
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