La tormenta tropical Lala se fortaleció a huracán en las
últimas horas mientras avanzaba hacia Hawái, donde las autoridades mantienen
distintos niveles de alerta por viento, lluvias intensas y condiciones
marítimas peligrosas.
El sistema se encontraba a unos 135 kilómetros al sureste
de la Isla Grande, que concentra el mayor riesgo. Sus vientos sostenidos
alcanzaban los 120 kilómetros por hora, según los reportes meteorológicos
estadounidenses.
El Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos
confirmó el cambio de categoría después de analizar nuevas imágenes satelitales
y datos de radar. Las condiciones adversas podrían prolongarse hasta el
domingo.
Riesgo de inundaciones y deslizamientos
Uno de los principales peligros asociados al huracán será
la cantidad de agua. Los pronósticos contemplan acumulados de entre 25 y más de
60 centímetros de lluvia, con registros superiores en sectores montañosos.
En el este de la Isla Grande se esperan alrededor de 30
centímetros, aunque algunos puntos podrían superar los 60 centímetros. En Maui
también se prevén acumulados de hasta 30 centímetros.
Las autoridades advierten que semejante volumen puede
provocar inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra, corrientes de barro
y cortes de caminos, especialmente en zonas con pendientes pronunciadas.
También preocupa el avance del mar
El temporal tendrá además un fuerte impacto sobre las
costas. En sectores de la Isla Grande se prevé una elevación del nivel del mar
de entre 30 y 90 centímetros, acompañada por olas de gran tamaño.
Los pronósticos estiman rompientes de entre 2,4 y 3,6
metros, con alturas mayores en algunos sectores. La combinación de oleaje,
viento y marejada puede generar inundaciones costeras y corrientes de resaca.
La Isla Grande permanece bajo aviso de huracán, mientras
que Maui, Molokai y Kahoolawe tienen alertas por tormenta tropical. Otras
islas, entre ellas Oahu, Kauai, Lanai y Niihau, permanecen bajo vigilancia.
Hawái activó medidas de emergencia
El gobernador Josh Green había declarado el estado de
emergencia el jueves ante el avance del fenómeno y ordenó la movilización de
recursos para responder a eventuales daños.
En Hilo, una de las principales ciudades de la Isla Grande,
aumentó la demanda de agua, alimentos, combustible y otros productos básicos.
También comenzaron a distribuirse bolsas de arena para reforzar viviendas y
sectores vulnerables.
La Isla Grande tiene unos 210.000 habitantes, mientras que
Oahu concentra a más de un millón de personas. Por eso, aunque el centro del
huracán pueda mantenerse alejado de algunas zonas, sus lluvias y vientos pueden
afectar una superficie considerable del archipiélago.
Las autoridades mantienen los operativos preventivos
mientras siguen de cerca la trayectoria de Lala. El foco está puesto en la
evolución del sistema durante las próximas horas y en el riesgo de inundaciones
y deslizamientos durante el domingo.
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