El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que
la Armada estadounidense tiene actualmente el “control total” del estrecho de
Ormuz y aseguró que la estratégica ruta marítima ya se encuentra abierta.
La declaración choca con la postura del Gobierno iraní, que
sostiene que el tránsito seguirá condicionado hasta que Washington cumpla una
serie de exigencias políticas y económicas.
Trump aseguró que la Armada despejó el estrecho
Durante una conversación con periodistas en la Casa Blanca,
Trump sostuvo que Estados Unidos controla el paso marítimo “al 100%”.
“Ya está abierto. El único que controla el estrecho de
Ormuz en este momento es la Armada de Estados Unidos”, afirmó el mandatario.
Trump reconoció que Irán continúa colocando minas navales
de manera ocasional, pero aseguró que las fuerzas estadounidenses detectan y
neutralizan esos dispositivos para mantener habilitada la navegación.
El estrecho es uno de los principales corredores
energéticos del planeta. Antes del bloqueo, por esa zona transitaba cerca de
una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado
internacionalmente.
Irán reclama sanciones y compensaciones
Teherán sostiene una posición diferente. El Gobierno iraní
afirma que cualquier normalización del tránsito depende de que Estados Unidos
levante las sanciones económicas, libere activos congelados y compense los
daños provocados durante el conflicto.
El canciller iraní, Abás Araqchí, señaló que las
conversaciones con Omán para establecer nuevas rutas marítimas se encuentran en
su “fase final”, aunque advirtió que todavía deben resolverse las restantes
condiciones planteadas por Teherán.
Entre los reclamos también figura el retiro de las fuerzas
estadounidenses de la región y el cese de las que Irán considera “amenazas
militares” contra el país y sus aliados.
Una disputa que impacta en los mercados
La tensión por Ormuz se encuentra vinculada al conflicto
iniciado el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva
contra Irán con el argumento de impedir el desarrollo de un arma nuclear.
Desde entonces, el estrecho se convirtió en uno de los
principales puntos de presión militar, diplomática y económica entre Washington
y Teherán.
Omán intenta mediar entre ambos gobiernos y calificó de
“positivas” las conversaciones con Irán. Sin embargo, los ataques denunciados
contra embarcaciones y las exigencias cruzadas complican cualquier acuerdo
definitivo.
Trump, además, sostuvo que Estados Unidos reclamará a Irán
compensaciones por “abusos cometidos en el pasado” y pagos destinados a
familias de manifestantes reprimidos por las autoridades iraníes.
La disputa deja abiertas dos versiones sobre la situación
del estrecho: Washington asegura que la ruta está despejada y bajo su control,
mientras Teherán mantiene condiciones políticas para permitir una normalización
plena del tránsito. El desenlace será clave para el comercio marítimo y los
mercados energéticos internacionales.
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