El gobierno de Donald Trump mantiene negociaciones con
Uruguay para que el país sudamericano reciba a ciudadanos cubanos deportados
desde Estados Unidos. La iniciativa forma parte de la estrategia migratoria
impulsada por la administración republicana para encontrar nuevos destinos para
personas expulsadas del territorio estadounidense.
Las conversaciones son encabezadas por el Departamento de
Estado, conducido por el secretario Marco Rubio, y autoridades del Ministerio
de Relaciones Exteriores uruguayo. De acuerdo con funcionarios de ambos países,
el diálogo se desarrolla desde hace varios meses.
Un acuerdo en evaluación
Fuentes vinculadas a las negociaciones indicaron que el
eventual convenio podría no mencionar expresamente a los ciudadanos cubanos,
aunque serían el principal grupo alcanzado por el mecanismo.
Entre los argumentos que evalúa Uruguay figura la necesidad
de incorporar mano de obra inmigrante para afrontar el envejecimiento de su
población. Además, el Gobierno uruguayo busca fortalecer su vínculo diplomático
con Washington.
Algunos funcionarios estadounidenses consideran que la
posibilidad de establecerse en Uruguay reduciría el riesgo de que los
deportados intenten regresar a Estados Unidos y, al mismo tiempo, facilitaría
la reunificación de familias que ya tienen integrantes radicados en ese país.
La política migratoria de Trump
La administración estadounidense intensificó durante los
últimos meses las deportaciones de ciudadanos cubanos. Parte de ellos fue
enviada a México, mientras que otros fueron trasladados a países africanos como
Eswatini y Sudán del Sur.
En paralelo, Washington incrementó la presión económica
sobre Cuba mediante nuevas restricciones vinculadas al suministro de petróleo y
otras sanciones, en un contexto de crisis económica que atraviesa la isla.
El propio Trump sostiene que uno de los principales riesgos
para Estados Unidos es un eventual aumento de la migración desde Cuba, mientras
que Marco Rubio afirmó recientemente que la estabilidad de la isla es un asunto
de seguridad para su país.
Uruguay mantiene una política migratoria
abierta
Con una población cercana a los 3,4 millones de habitantes,
Uruguay conserva una política relativamente flexible hacia la inmigración y el
asilo. Según estadísticas de Naciones Unidas, durante el último año recibió
cerca de 24.000 solicitudes de asilo de ciudadanos cubanos.
Aunque organizaciones de derechos humanos cuestionan la
política de deportaciones de Estados Unidos, algunos especialistas consideran
que, en caso de concretarse el acuerdo, Uruguay ofrecería condiciones más
favorables que otros destinos utilizados recientemente para trasladar a
migrantes.
Por el momento, ni el Departamento de Estado estadounidense
ni la Cancillería uruguaya confirmaron oficialmente el avance de las
conversaciones. Sin embargo, las negociaciones continúan y podrían derivar en
un nuevo esquema de cooperación migratoria entre ambos países.
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