El régimen de Cuba autorizó una mayor participación del
sector privado en actividades consideradas estratégicas, entre ellas la gestión
de farmacias, gasolineras y geriátricos. La medida forma parte de un plan de
reformas impulsado para enfrentar la prolongada crisis económica que atraviesa
la isla.
Las nuevas disposiciones, publicadas en la Gaceta Oficial,
comenzarán a aplicarse desde agosto y también abren oportunidades para
inversiones extranjeras en áreas vinculadas a la energía y la minería.
Menos actividades prohibidas para el sector
privado
El Gobierno redujo de 125 a 44 la cantidad de actividades
vedadas para empresas privadas, cooperativas y trabajadores independientes.
Además de eliminar restricciones, la normativa flexibiliza
las condiciones para operar en otros sectores mediante concesiones,
asociaciones con empresas estatales o autorizaciones específicas.
Entre los cambios más relevantes figura la posibilidad de
que empresas privadas nacionales y extranjeras participen en la extracción de
petróleo y gas natural, siempre bajo esquemas regulados por el Estado.
Farmacias y servicios públicos, entre las
novedades
Uno de los cambios más importantes alcanza al sistema
farmacéutico. Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), cooperativas y
firmas privadas podrán administrar farmacias si cumplen con los requisitos
exigidos por el Ministerio de Salud Pública.
La atención médica continuará bajo control estatal, aunque
la comercialización de medicamentos y los servicios farmacéuticos pasarán a
admitir participación privada.
También se permitirá que las mipymes operen gasolineras
mediante acuerdos con el Estado y participen en actividades relacionadas con la
distribución y comercialización de energía eléctrica, sujetas a autorización
oficial.
Reformas para enfrentar la crisis
El paquete forma parte de 176 reformas económicas y
sociales aprobadas por el Gobierno cubano con el objetivo de descentralizar la
economía y ampliar la participación de actores no estatales.
Las autoridades sostienen que estas medidas no representan
una privatización del sistema, sino una mayor integración entre empresas
estatales y privadas para mejorar la actividad económica.
Las reformas llegan en un escenario complejo para Cuba,
cuya economía acumuló una contracción cercana al 15 % entre 2020 y 2025,
afectada por la pandemia, las sanciones de Estados Unidos y problemas internos
de gestión económica. En ese contexto, el Gobierno busca atraer inversiones y
dinamizar sectores considerados clave sin modificar el rol central que mantiene
el Estado sobre áreas estratégicas.
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