El Infarto agudo de miocardio es una de las principales
causas de muerte en el mundo y, en la mayoría de los casos, ocurre dentro del
hogar. Ante esta situación, especialistas advierten que reconocer los síntomas
y reaccionar rápidamente puede ser determinante para sobrevivir, sobre todo
cuando la persona se encuentra sola.
De acuerdo con datos difundidos por la Fundación Española
del Corazón, más del 85% de los infartos se producen en domicilios, donde no
hay asistencia médica inmediata. Por ese motivo, conocer qué hacer en los
primeros minutos resulta fundamental.
Cómo actuar ante los primeros síntomas
Los especialistas recomiendan que, ante señales compatibles
con un infarto, lo primero sea llamar inmediatamente al servicio de
emergencias. Informar la ubicación exacta y explicar los síntomas ayuda a que
la asistencia llegue con mayor rapidez.
Otra medida aconsejada es dejar la puerta de la vivienda
abierta para facilitar el ingreso del personal sanitario. Mientras tanto, la
persona debe acostarse o recostarse en una posición cómoda y evitar cualquier
esfuerzo físico.
Si no existen alergias o contraindicaciones médicas,
algunos especialistas sugieren tomar una aspirina, ya que puede ayudar a
reducir la formación de coágulos. Sin embargo, siempre debe priorizarse el
contacto inmediato con los servicios médicos.
Síntomas que pueden alertar de un infarto
El síntoma más frecuente es un dolor fuerte u opresivo en
el centro del pecho que puede extenderse hacia el brazo, la mandíbula o la
espalda. También pueden aparecer dificultad para respirar, sudoración fría,
mareos, náuseas o debilidad intensa.
En algunos casos, especialmente en mujeres y personas
mayores, los signos pueden ser menos evidentes. Fatiga repentina, molestias
digestivas o dolor en la espalda o mandíbula también pueden indicar un evento
cardíaco.
Según la Sociedad Española de Cardiología, reconocer estas
señales a tiempo es clave para activar la atención médica en los primeros
minutos.
Por qué el hogar es el lugar de mayor riesgo
Entre el 58% y el 73% de las muertes cardíacas súbitas se
producen en el domicilio. La ausencia de otras personas puede retrasar la
detección de los síntomas y la asistencia inmediata.
Además, cerca del 30% de los pacientes con infarto fallecen
antes de llegar al hospital. Las arritmias graves y la falta de atención rápida
suelen ser las principales causas.
Los especialistas remarcan que los primeros 60 a 90 minutos
tras el inicio de los síntomas son decisivos. Cada minuto sin atención reduce
de forma significativa las probabilidades de supervivencia.
Prevención y preparación ante emergencias
El control de factores de riesgo sigue siendo la
herramienta más importante para reducir la posibilidad de un infarto. Mantener
la presión arterial bajo control, evitar el tabaco, realizar actividad física y
tratar adecuadamente la diabetes son medidas clave.
También se recomienda que la población tenga conocimientos
básicos de reanimación cardiopulmonar y se familiarice con el uso de
desfibriladores automáticos, ya que estas intervenciones tempranas pueden
salvar vidas.
Ante cualquier sospecha de infarto, los especialistas
coinciden en un punto central: pedir ayuda médica inmediata y no esperar a que
el dolor desaparezca. La rapidez en la reacción puede marcar la diferencia
entre la vida y la muerte.
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