La respuesta del gobierno de Irán a las protestas masivas incluyó una ofensiva más amplia que va más allá de las detenciones. Autoridades judiciales y de seguridad avanzaron con la confiscación de bienes, el cierre de comercios y la persecución directa a quienes asistieron o apoyaron a los manifestantes.
Organizaciones de derechos humanos estiman que decenas de
miles de personas fueron arrestadas desde el inicio de las movilizaciones,
acusadas de delitos vinculados al orden público y al terrorismo. Parte de los
detenidos apareció en declaraciones televisadas que, según denunciaron
activistas, habrían sido obtenidas bajo presión.
Detenciones y presión sobre el sistema de salud
La represión alcanzó al personal sanitario que brindó
atención a heridos durante las protestas. Médicos y enfermeros fueron
arrestados en sus domicilios o citados reiteradamente para identificar a
pacientes atendidos en las jornadas de violencia.
Profesionales de la salud denunciaron un clima de
vigilancia constante y temor a represalias, lo que afecta el normal
funcionamiento de hospitales y clínicas, incluso en casos ajenos a las
protestas.
Comercios cerrados y bienes bajo amenaza
Empresarios y comerciantes también quedaron bajo la mira
del régimen. Algunos locales fueron clausurados tras manifestar apoyo a las
protestas, mientras sus propietarios enfrentan procesos judiciales y posibles
incautaciones de activos.
Desde el poder judicial advirtieron que los bienes de los
detenidos podrían ser utilizados para resarcir daños ocasionados durante los
disturbios, una medida que generó alarma en el sector privado.
Censura a medios y control social
La ofensiva incluyó el cierre de medios reformistas que
informaban sobre la magnitud de las protestas y el número de víctimas. La
clausura de periódicos y la falta de audiencias judiciales refuerzan las
denuncias sobre restricciones a la libertad de prensa.
En paralelo, familiares de personas fallecidas denunciaron
vigilancia, imposición de compromisos de silencio y límites a las ceremonias
fúnebres, en un intento de evitar nuevas expresiones de protesta.
Resistencia y denuncias internacionales
A pesar del endurecimiento, continúan gestos de desafío.
Referentes de la sociedad civil, artistas y activistas publicaron declaraciones
públicas responsabilizando a la cúpula del poder por la represión, aunque
varios firmantes fueron detenidos.
El gobierno reconoció oficialmente miles de muertes,
mientras organizaciones sostienen que la cifra real sería mayor. La continuidad
de las protestas y la reacción internacional marcarán los próximos pasos de un
conflicto que sigue abierto y con impacto regional.
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