Parlamentarios chilenos exigieron abrir una investigación
sobre el proyecto de cable submarino Chile–China Express (CCE), que busca unir
Valparaíso con Hong Kong. El pedido apunta a despejar riesgos geopolíticos y de
ciberseguridad, y a conocer detalles aún no informados sobre financiamiento y
control de la infraestructura.
La iniciativa, impulsada por la empresa Inchcape Shipping
Services (ISS) y respaldada por el gobierno de Gabriel Boric, avanzó con escasa
comunicación pública. A diferencia de otros cables internacionales, no se
difundieron cronogramas, socios ni evaluaciones oficiales de impacto.
Un proyecto estratégico bajo la lupa
El CCE promete alta capacidad de transmisión —hasta 16
terabits por segundo— y la diversificación de rutas digitales, hoy concentradas
en enlaces que pasan por Estados Unidos. Sus promotores sostienen que
reforzaría la autonomía digital de Chile y reduciría vulnerabilidades.
Sin embargo, legisladores advierten que el trazado directo
con China podría otorgar a empresas de ese país control sobre nodos críticos de
datos, con implicancias para la seguridad nacional y regional.
Preocupación por leyes chinas y control de datos
El foco del debate está en el marco legal chino. Las leyes
de ciberseguridad e inteligencia obligan a empresas a colaborar con el Estado,
incluso fuera del territorio chino. Para los críticos, esto podría exponer
información sensible que circule por la infraestructura.
Además, por la naturaleza transnacional de los cables
submarinos, parte del tráfico de países vecinos —como Argentina, Brasil,
Uruguay o Perú— podría enrutarse por el CCE, ampliando el alcance del riesgo.
Reclamos de la oposición y pedido de correcciones
El senador Alejandro Kusanovic calificó el proyecto como
“incómodo” y reclamó al próximo gobierno de José Antonio Kast que lo “corrija
con urgencia”. Señaló secretismo, ausencia de lineamientos claros y posibles
tensiones con alianzas históricas de Chile.
También cuestionó que el proyecto Humboldt —desarrollado
con Google— no incluya territorios estratégicos como Isla de Pascua y Juan
Fernández, lo que, a su juicio, podría favorecer rutas alternativas impulsadas
por China.
Sesión secreta y rol del Congreso
En Diputados, el legislador Hotuiti Teao solicitó una
sesión secreta de la Comisión de Defensa Nacional para revisar antecedentes del
CCE, con presencia de autoridades de Transporte y Telecomunicaciones. El
objetivo es acceder a información completa sobre diseño, resguardos y criterios
de integración territorial.
Teao remarcó que se trata de infraestructura crítica y que
no se conocen evaluaciones específicas de seguridad o ciberseguridad, lo que
justifica una fiscalización profunda.
Qué viene ahora
Con el retorno del receso legislativo, el Congreso avanzará
en pedidos de informes y sesiones reservadas. La definición del futuro del CCE
dependerá de la transparencia del proyecto, de las garantías de seguridad y del
alineamiento con una estrategia digital de Estado.
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