El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó la
negociación de un tratado nuclear “nuevo y modernizado” luego de la expiración
del New START, el último acuerdo vigente de control de armas estratégicas entre
Washington y Moscú. El pacto dejó de regir ayer, tras 15 años en vigencia.
El mandatario descartó cualquier extensión del acuerdo y
sostuvo que fue desfavorable para su país. A través de un mensaje público,
afirmó que la prioridad debe ser avanzar hacia un entendimiento más amplio,
adaptado al escenario actual y con proyección a largo plazo.
El fin de un acuerdo clave entre potencias
El New START fue firmado en 2010 y establecía límites
verificables al despliegue de armas nucleares estratégicas de Estados Unidos y
Rusia. Permitía un máximo de 1.550 ojivas nucleares y 700 sistemas de
lanzamiento operativos por cada país.
Su vencimiento marca el cierre de más de medio siglo de
tratados bilaterales de control nuclear entre las dos principales potencias
atómicas. Organismos internacionales advirtieron que, por primera vez desde los
años 60, no existen topes legales sobre estos arsenales.
La exigencia de incluir a China
Trump insistió en que cualquier nuevo tratado debe
incorporar a China, cuyo poder nuclear viene creciendo con rapidez. De acuerdo
con estimaciones internacionales, Beijing duplicó su arsenal desde 2020 y
mantiene el ritmo de expansión más acelerado del mundo.
Sin embargo, el gobierno chino rechazó participar en
negociaciones tripartitas. Argumenta que su capacidad nuclear sigue siendo muy
inferior a la de Estados Unidos y Rusia, que concentran cerca del 90% de las
armas atómicas globales.
Propuestas rusas y tensiones diplomáticas
Antes del vencimiento del tratado, Rusia había propuesto
continuar respetando de manera voluntaria los límites del New START durante un
período transitorio. Esa iniciativa no prosperó y quedó sin una respuesta
formal de Washington.
La falta de un marco legal común reavivó las tensiones
diplomáticas y reabrió el debate sobre los mecanismos de control y verificación
en un contexto global cada vez más inestable.
Defensa, espacio y proyección futura
En su posicionamiento, Trump destacó la modernización del
arsenal estadounidense y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, incluida la
Fuerza Espacial. También volvió a impulsar el desarrollo de un ambicioso
sistema antimisiles de alcance orbital, uno de los proyectos estratégicos de su
gestión.
Con el New START ya fuera de vigencia, el escenario
internacional queda abierto a una nueva etapa de negociaciones o, en su
defecto, a una carrera armamentista sin restricciones formales. El rumbo que
adopten las principales potencias nucleares será clave para la estabilidad
global en los próximos años.
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