El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una
orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por Cuba y habilita la
imposición de aranceles a países que abastezcan de petróleo al régimen de La
Habana.
La medida califica al gobierno cubano como una “amenaza
inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior
estadounidense, y marca un nuevo endurecimiento de la estrategia de presión
sobre la isla.
Un giro con impacto regional
La decisión introduce un mecanismo de sanciones comerciales
contra terceros países que provean combustible a Cuba, en un momento crítico
para el abastecimiento energético del país caribeño.
Según la Casa Blanca, el objetivo es limitar las fuentes de
financiamiento y apoyo externo del gobierno de Miguel Díaz-Canel, en un
contexto de aislamiento internacional y crisis económica.
Argumentos de seguridad y alianzas estratégicas
El decreto sostiene que Cuba profundizó su cooperación en
materia militar e inteligencia con países considerados adversarios de
Washington, como Rusia, China e Irán.
También advierte sobre la presencia de infraestructura de
inteligencia extranjera en la isla y acusa al régimen cubano de respaldar a
organizaciones catalogadas como terroristas por Estados Unidos.
Antecedentes legales de la emergencia
La base jurídica de la emergencia nacional se remonta a
1996, cuando Estados Unidos adoptó medidas tras el derribo de avionetas
civiles. Desde entonces, distintos presidentes renovaron la declaración por
motivos migratorios y de seguridad.
La actual orden ejecutiva retoma ese marco, pero incorpora
por primera vez un esquema de aranceles dirigido a países que sostengan el
suministro energético a Cuba.
Derechos humanos y presión económica
El texto oficial también denuncia violaciones a los
derechos humanos, persecución a opositores y restricciones a la libertad de
expresión y de prensa en la isla.
Washington sostiene que las sanciones buscan presionar por
cambios políticos y frenar la influencia del régimen cubano en la región.
Qué puede pasar a partir de ahora
La Casa Blanca indicó que evaluará de forma permanente la
efectividad de las medidas y no descartó ampliarlas si considera que la
emergencia persiste.
La decisión anticipa un escenario de mayor tensión
diplomática y comercial, con impacto potencial en países que mantengan vínculos
energéticos con La Habana.
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