El precio del oro registró ayer su mayor caída diaria en
más de cuatro décadas, horas después de haber alcanzado un máximo histórico, en
un fuerte reacomodamiento de los mercados globales.
La cotización del oro al contado retrocedió 9,5% y cerró en
torno a los 4.883 dólares por onza, tras haber superado los 5.590 dólares el
día anterior.
El impacto del anuncio sobre la Fed
La brusca corrección se produjo luego de que el presidente
de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara que propondrá a Kevin Warsh como
próximo titular de la Reserva Federal.
El mercado interpretó la señal como un giro hacia una
política monetaria más estricta, lo que impulsó una venta masiva de activos de
refugio y fortaleció al dólar.
La mayor caída desde 1983
Durante la jornada, el oro llegó a perder hasta un 12%, un
movimiento comparable al registrado en febrero de 1983. Los futuros en Estados
Unidos cayeron más del 11%, profundizando el retroceso.
Analistas coincidieron en que la baja combinó toma de
ganancias tras el rally récord y un cambio abrupto en las expectativas sobre
tasas de interés reales.
Derrumbe general de los metales preciosos
La ola vendedora se extendió a otros metales. La plata se
desplomó cerca del 28%, el platino perdió más del 19% y el paladio retrocedió
casi 16%, en una de las peores jornadas del sector.
Pese al golpe, el oro todavía acumula una suba superior al
13% en enero, mientras que la plata mantiene un avance mensual de más del 17%.
Un dólar más fuerte y mercados atentos
El fortalecimiento del dólar fue inmediato y afectó
especialmente a monedas ligadas a materias primas, como el dólar australiano y
el franco suizo.
De cara a las próximas semanas, los inversores seguirán de
cerca la confirmación de Warsh en la Fed y las señales de política monetaria,
claves para definir si la corrección del oro fue un ajuste puntual o el inicio
de una nueva tendencia.
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