Agricultores franceses bloquearon rutas, puertos y accesos
a edificios públicos en distintas regiones del país para rechazar el acuerdo
comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, cuya firma está prevista para mañana
en Asunción. Las protestas, que incluyeron decenas de tractores y cientos de
productores, se desarrollaron mientras las autoridades europeas se preparan
para formalizar un tratado considerado estratégico para el comercio
internacional, pero cuestionado por amplios sectores del agro europeo.
La movilización comenzó en el puerto de Dunkerque, en el
norte de Francia, cerca de la frontera con Bélgica, donde unos 130 agricultores
con 85 tractores de los departamentos de Norte y Pas de Calais interrumpieron
el tránsito de camiones. Acciones similares se replicaron en Lyon y Dijon,
convocadas por la Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas
(FNSEA), Jóvenes Agricultores y la Confederación Campesina.
El rechazo al acuerdo no es nuevo. Francia ya había
expresado su oposición durante la votación del Consejo Europeo del 9 de enero,
aunque no logró frenar el avance del tratado. Los productores denuncian que el
pacto, negociado durante más de dos décadas, expone a la agricultura europea a
una competencia que consideran desigual, especialmente frente a países del
Mercosur con costos de producción más bajos y regulaciones ambientales y
sanitarias distintas.
Las protestas afectaron la circulación en zonas
estratégicas y evidenciaron una coordinación inédita entre organizaciones
agrarias. En París, militantes de la Confederación Campesina desplegaron una
pancarta en una dependencia del Ministerio de Agricultura, acción que derivó en
la detención de 52 personas. El fiscal de la capital ordenó posteriormente el
archivo de la causa al constatar que no hubo daños ni violencia.
El movimiento cuenta con el respaldo de sindicatos,
organizaciones sociales y asociaciones ambientalistas, que advierten sobre
posibles efectos del acuerdo en los ingresos de pequeños productores, la
seguridad alimentaria y los estándares ambientales europeos. Para el sector
agrícola francés, uno de los más influyentes del continente, el tratado podría
acelerar procesos de concentración económica y profundizar tensiones sociales
en el ámbito rural.
Pese a las protestas, la Comisión Europea avanza con la
firma del acuerdo, con la presidenta Ursula von der Leyen y el titular del
Consejo Europeo, António Costa, ya en viaje hacia Paraguay. El próximo desafío
será el proceso de ratificación en los parlamentos nacionales y en el
Parlamento Europeo, donde la presión de los agricultores podría condicionar el
debate político. En ese escenario, Francia emerge como uno de los países clave
para definir si el acuerdo UE-Mercosur se consolida o enfrenta nuevos obstáculos
antes de su entrada en vigor.
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