El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no
participará mañana en Asunción de la ceremonia de firma del acuerdo comercial
entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado negociado durante más de 25
años. La ausencia se produce en un contexto de tensiones diplomáticas dentro
del bloque y añade un componente político a un acto considerado histórico por
su impacto económico y estratégico.
Desde su regreso al poder en 2023, Lula fue uno de los
principales impulsores del acuerdo, al que presentó como una herramienta para
integrar a Sudamérica en las cadenas globales de valor y fortalecer la relación
con Europa. Sin embargo, la firma no se concretó en diciembre pasado en Foz de
Iguazú, cuando Brasil ejercía la presidencia pro tempore del Mercosur.
Según fuentes del Palacio del Planalto, la ceremonia en
Paraguay había sido concebida inicialmente como un encuentro a nivel
ministerial y las invitaciones a los presidentes se cursaron con escaso margen.
La decisión brasileña también se conoció días después de que el gobierno de
Lula anunciara que dejaría de representar a la Argentina ante Venezuela, un
gesto que tensó la relación con Buenos Aires y que volvió a poner en primer
plano las diferencias políticas dentro del bloque.
En la firma estarán el presidente paraguayo, Santiago Peña,
como anfitrión, el mandatario uruguayo Yamandú Orsi y se prevé la asistencia
del argentino Javier Milei. Aunque la ausencia de Lula no altera la validez
formal del acuerdo, introduce interrogantes sobre la cohesión política del
Mercosur en una etapa decisiva, cuando el tratado debe avanzar hacia su
ratificación en los parlamentos nacionales y en el Parlamento Europeo.
El Mercosur y la Unión Europea representan en conjunto
cerca del 30% del Producto Bruto Interno mundial y un mercado de más de 700
millones de consumidores. El acuerdo promete reducir aranceles, facilitar
inversiones y ampliar exportaciones agroindustriales e industriales, con
impactos directos sobre economías como la argentina y la brasileña. Al mismo
tiempo, enfrenta una fuerte resistencia de agricultores y ganaderos europeos,
que mantienen protestas por el posible ingreso de productos sudamericanos.
Lula mantendrá este viernes 16 de enero reuniones en Río de
Janeiro con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y con
el titular del Consejo Europeo, António Costa, quienes luego viajarán a
Asunción. El gesto apunta a sostener el vínculo político con Bruselas pese a la
ausencia en la firma.
En el corto plazo, el foco estará puesto en el proceso de
ratificación y en la capacidad del Mercosur de presentar una posición
coordinada frente a las objeciones internas y externas. La dinámica entre
Brasil y la Argentina, atravesada por diferencias diplomáticas y de orientación
económica, será clave para determinar si el acuerdo se consolida como un hito
de integración o queda condicionado por las tensiones internas del bloque.
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