Francia atravesó una nueva jornada de movilizaciones que
terminó con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en París
y Lyon. Las protestas, impulsadas por reclamos vinculados con el poder
adquisitivo, los servicios públicos y la educación, convocaron a miles de
personas en distintas ciudades.
El Ministerio del Interior contabilizó 146.000
participantes en todo el país, mientras que la intersindical estudiantil elevó
la cifra a 250.000. La diferencia también se reflejó en París: las autoridades
calcularon 46.000 asistentes y las organizaciones convocantes, unos 75.000.
Enfrentamientos y operativos policiales en
París
La principal movilización de la capital francesa comenzó en
la plaza de la República y avanzó hasta la plaza de la Nación, acompañada por
música, banderas y consignas contra las políticas del Gobierno.
Al finalizar la marcha, un grupo de aproximadamente 200
personas protagonizó enfrentamientos con efectivos policiales. La concentración
había transcurrido mayormente por el recorrido autorizado, pero los incidentes
se produjeron durante el cierre de la jornada.
En paralelo, los denominados chalecos amarillos realizaron
una convocatoria independiente en la plaza de la Concordia, cerca del Palacio
del Elíseo y de la Asamblea Nacional, pese a que las autoridades habían
prohibido esa concentración.
Unas 100 personas acudieron al lugar. Dentro de ese grupo,
alrededor de 30 realizaron una sentada que fue disuelta por la Policía. Los
participantes fueron identificados y recibieron multas de 135 euros.
Entre los detenidos estuvieron Benjamin Ball, integrante de
la coordinación de los chalecos amarillos, y la portavoz del movimiento, Azelma
Sigaux. Antes de la protesta, Ball había convocado a desafiar la prohibición
con un mensaje: “Llamamos a la desobediencia masiva”.
Lyon también registró incidentes y hubo marchas
en otras ciudades
La tensión no se limitó a la capital. En Lyon, la Policía
utilizó gases lacrimógenos para dispersar a varios cientos de personas que
bloquearon una calle del centro durante una concentración que no estaba
autorizada.
También se desarrollaron movilizaciones en Marsella,
Burdeos y Lille, en una jornada que volvió a mostrar el alcance nacional del
descontento social.
Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno
desplegó alrededor de 70.000 integrantes de las fuerzas de seguridad en todo el
territorio. Además, durante la mañana se realizaron más de 840 controles en
estaciones ferroviarias de París y sus suburbios cercanos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, pidió mantener el
operativo y advirtió: “El riesgo es exactamente el mismo que los sábados
anteriores”. También reclamó “no bajar la guardia” y aseguró: “Si hay
alborotadores o saqueadores, estaremos preparados y los esperaremos”.
Los reclamos comenzaron en el sector educativo
Las movilizaciones se iniciaron a fines de septiembre,
cuando estudiantes secundarios comenzaron a denunciar problemas en las
condiciones de sus establecimientos educativos.
Con el correr de las semanas se incorporaron
universitarios, docentes y distintas organizaciones sindicales, que ampliaron
las demandas hacia los salarios, el poder adquisitivo y el funcionamiento de
los servicios públicos.
La respuesta de las fuerzas de seguridad también quedó bajo
cuestionamiento. Se abrieron decenas de investigaciones internas por posibles
excesos policiales contra manifestantes y periodistas que cubrían las
protestas.
Una agencia internacional había solicitado protección para
sus trabajadores después de denunciar episodios de violencia durante la
cobertura de las manifestaciones.
El Gobierno prepara reuniones y nuevas medidas
para la educación
La atención política estará puesta ahora en las reuniones
previstas para el lunes entre el primer ministro Sébastien Lecornu, los
sindicatos y las organizaciones empresariales.
El encuentro tendrá como ejes los salarios y la pérdida de
poder adquisitivo. En una comunicación dirigida a los interlocutores sociales,
el jefe de Gobierno aseguró haber considerado tanto los reclamos sindicales
como las preocupaciones del sector empresario.
Ese mismo día también recibirá a representantes de
estudiantes secundarios y universitarios para abordar sus demandas y la reforma
de Parcoursup, el sistema utilizado para gestionar el ingreso a las
universidades.
Entre las medidas educativas que el Ejecutivo prevé
presentar figuran la incorporación de 500 docentes, un máximo de 28 alumnos por
aula en el segundo curso de secundaria y la creación de 15.000 vacantes
adicionales en la educación superior.
Además, se anticiparon modificaciones en Parcoursup a
partir de 2027, antes de su reemplazo previsto para 2028.
Sin embargo, las organizaciones sindicales y estudiantiles
adelantaron que mantendrán la presión sobre el Gobierno. La intersindical
educativa convocó a una nueva huelga y movilización para el martes 10 de
noviembre, por lo que Francia podría afrontar otra jornada de protestas
mientras continúan las negociaciones.
#Francia #Protestas #París #Policía #Educación




