El papa León XIV comenzó su visita apostólica a Uruguay con
un discurso que abordó algunos de los principales debates sociales, políticos y
éticos del país. Durante la ceremonia oficial de bienvenida en Montevideo,
defendió la dignidad humana desde antes del nacimiento, se refirió a la
atención de los enfermos terminales y dejó un mensaje dirigido a quienes
ejercen el poder.
La llegada del pontífice representa un acontecimiento
histórico: es la primera visita de un Papa a territorio uruguayo desde 1988. El
presidente Yamandú Orsi encabezó la recepción oficial y destacó el aporte de la
Iglesia Católica a la sociedad.
El encuentro se desarrolló en la Plaza Independencia,
frente al monumento a José Gervasio Artigas, figura central de la historia
uruguaya y protagonista de varias referencias incluidas en el mensaje papal.
La defensa de la vida, uno de los ejes del
discurso
Durante su primera intervención pública, León XIV hizo
referencia a la protección de la vida desde la concepción, en un país donde el
aborto está despenalizado desde 2012.
Sin mencionar directamente la legislación vigente, el
pontífice sostuvo: “Quien todavía no ha nacido pertenece a la familia humana y
al futuro de su pueblo. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la
dignidad que le corresponde ni la protección que merece”.
El mensaje se produjo en un contexto particular, ya que
Uruguay también implementó este año una legislación sobre muerte asistida, otro
de los asuntos sobre los que el Papa dejó consideraciones durante su
intervención.
En ese sentido, hizo hincapié en la necesidad de garantizar atención médica y acompañamiento a las personas que atraviesan enfermedades terminales.
“Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada
persona independientemente de sus recursos es una responsabilidad que interpela
a toda la sociedad”, expresó.
También remarcó que quienes atraviesan esas situaciones no
pierden su dignidad ni el valor de sus vidas. “Quien atraviesa cualquiera de
esas situaciones no deja de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del
valor de su vida”, afirmó.
La referencia a Artigas y el mensaje para
quienes gobiernan
Otro de los aspectos centrales del discurso estuvo
relacionado con la figura de José Gervasio Artigas. El Papa tomó como
referencia el pensamiento del prócer uruguayo para transmitir una reflexión
sobre el ejercicio de la autoridad pública.
En particular, recordó una de sus expresiones más
conocidas: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa con vuestra presencia
soberana”.
A partir de esa referencia histórica, León XIV planteó que
el poder político debe tener como finalidad el bienestar colectivo y respetar
las libertades individuales.
“La autoridad pública encuentra su razón en el servicio al
bien común. Está llamada a ejercerse dentro del orden jurídico respetando la
libertad y la responsabilidad de los ciudadanos”, sostuvo.
La elección del escenario también tuvo un significado
especial. La ceremonia se realizó frente al monumento a Artigas, cuyas
representaciones recuerdan el éxodo del pueblo oriental de 1811.
La recepción de Yamandú Orsi y el papel de la
Iglesia
El presidente Yamandú Orsi recibió al pontífice en el
aeropuerto y luego compartió con él la ceremonia oficial en la Plaza
Independencia.
“Acaba de llegar usted y salió el sol”, le dijo el
mandatario uruguayo durante el primer encuentro.
En su discurso de bienvenida, Orsi se dirigió al Papa como
“querido amigo” y destacó la importancia de la convivencia democrática y la
resolución pacífica de los conflictos en América Latina.
También reconoció que el país enfrenta dificultades
sociales que requieren respuestas, pese a sus indicadores económicos.
“No podemos resignarnos ni aceptar que con el PIB más alto
de la región tengamos los niveles de pobreza infantil que hoy tenemos; los
actuales problemas de salud mental; en niños y adolescentes; no debemos
resignarnos a que los ancianos vivan en soledad”, expresó.
El mandatario también valoró la tarea social de la Iglesia
Católica y recordó el papel del Vaticano en la defensa de los derechos humanos.
“Somos conscientes de la tarea social de la Iglesia y
debemos ser agradecidos”, manifestó.
Un regreso histórico después de casi cuatro
décadas
La llegada de León XIV estuvo acompañada por una recepción
institucional y distintas manifestaciones de afecto de los uruguayos. El avión
papal aterrizó a las 16.19 y, cuatro minutos después, las campanas de las
parroquias del país comenzaron a sonar como señal de bienvenida.
Dos niños le entregaron ramos de flores con los colores de
las banderas uruguaya y vaticana. Más tarde, el pontífice recorrió distintos
sectores de Montevideo en el papamóvil y recibió cartas de jóvenes que se
acercaron para saludarlo.
En la Plaza Independencia también se encontró con varios
expresidentes uruguayos, entre ellos Julio María Sanguinetti, Luis Alberto
Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou.
La visita forma parte de una gira apostólica de 12 días por
Sudamérica y marca el regreso de un pontífice a Uruguay después de 38 años.
Las próximas actividades permitirán conocer el alcance de
los mensajes pastorales y políticos de León XIV en una sociedad caracterizada
por su tradición laica y por debates abiertos sobre la legislación vinculada a
la vida, la salud y los derechos individuales.
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