El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que el
conflicto con Irán tendrá una resolución “muy pronto” y planteó dos caminos
posibles: alcanzar un acuerdo diplomático o avanzar con nuevas acciones
militares. Sus declaraciones elevaron la tensión en Medio Oriente, en medio de
contactos con el gobierno de Israel y advertencias del régimen iraní.
Durante un acto de campaña en Iowa, el mandatario sostuvo
que todavía evita una nueva ofensiva porque intenta reducir las víctimas. Sin
embargo, dejó abierta la posibilidad de ordenar un ataque de mayor intensidad
si no consigue avances en las negociaciones.
“La única razón por la que aún no hemos acabado con Irán es
porque quiero ser amable. Quiero intentar salvar todas esas vidas si puedo
(...) Pero, llegado un momento, tendremos que darles un golpe contundente”,
afirmó.
La advertencia de Trump y el diálogo con
Netanyahu
El jefe de la Casa Blanca también confirmó que mantuvo una
conversación telefónica durante el fin de semana con el primer ministro
israelí, Benjamin Netanyahu, para analizar la situación.
La comunicación se conoció después de que el portal Axios
informara que Netanyahu habría presionado para que Estados Unidos atacara
Teherán inmediatamente después de las elecciones legislativas estadounidenses
del próximo martes.
En otra entrevista, Trump insistió en que pretende cerrar
el conflicto en el corto plazo. “O ellos llegan a un acuerdo, o nosotros
pondremos fin a esto”, expresó, y agregó que una salida negociada podría ser
“el camino fácil”.
El sábado, además, había mencionado la posibilidad de
ampliar las operaciones contra instalaciones iraníes que, según su evaluación,
todavía requieren intervención. “Todavía tenemos que ocuparnos de uno o dos
sitios, diría, pero podemos hacerlo en 10 minutos”, manifestó.
Entre los lugares mencionados por el mandatario figura
Pickaxe Mountain, un supuesto complejo nuclear subterráneo iraní que Washington
mantiene bajo observación.
Irán rechazó que Estados Unidos imponga las
condiciones
Desde Teherán respondieron con advertencias sobre las
consecuencias de una nueva escalada. El portavoz del Ejército iraní, Mohammad
Akraminia, sostuvo que un eventual enfrentamiento podría extenderse más que el
anterior y aseguró que Washington no tendrá capacidad para decidir cuándo ni
bajo qué condiciones terminaría.
“Una posible guerra futura podría durar más que el
conflicto anterior, y el presidente estadounidense no estaría en condiciones de
dictar el momento ni las condiciones de su final”, afirmó ante la televisión
estatal.
En la misma línea, el portavoz de los Guardianes de la
Revolución, Hossein Mohebbi, advirtió que una confrontación no tendría límites
geográficos. “En un conflicto con Estados Unidos no hay limitaciones
geográficas; se ha definido un amplio teatro para infligir daños al enemigo”,
señaló.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores iraní,
Abbas Araghchi, sostuvo que su país mantiene abiertas tanto la posibilidad de
negociar como la de defenderse. “Esperamos que la otra parte actúe con
racionalidad y elija la diplomacia”, declaró.
Las condiciones de Teherán y la disputa por el
estrecho de Ormuz
En paralelo, el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezaei,
reveló que recibió una carta del vicepresidente estadounidense, JD Vance,
destinada a reactivar las conversaciones. Según indicó, percibió un cambio
favorable en el tono de Washington, aunque todavía no había respondido el
mensaje.
Irán reclama el descongelamiento de sus activos en el
exterior, el levantamiento de las sanciones económicas, el fin del bloqueo
naval estadounidense sobre sus puertos y el cierre de la guerra en todos los
frentes.
La disputa también tiene como punto central el estrecho de
Ormuz, una vía estratégica para el comercio internacional de petróleo y otros
productos energéticos. Teherán sostiene que mantiene el control del paso
marítimo y condiciona su reapertura a un entendimiento con Washington.
“Ni se reabrirá el estrecho de Ormuz ni habrá
negociaciones”, fue la postura expresada por Rezaei al referirse a las
exigencias iraníes.
Estados Unidos, por su parte, mantiene un contrabloqueo
naval sobre los puertos de la República Islámica, mientras Irán atacó
embarcaciones que intentaron atravesar el estrecho sin su autorización.
Una guerra que involucra a varios países de la
región
El conflicto comenzó el 28 de febrero, con ataques
conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. La respuesta de Teherán
incluyó el lanzamiento de misiles y drones contra distintos puntos de Medio
Oriente.
Además, grupos armados aliados del régimen iraní
participaron de los enfrentamientos en Líbano y Yemen, lo que amplió el alcance
regional de la guerra.
Ante el riesgo de una nueva escalada, el asesor diplomático
del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash, expresó que su país
espera una solución política, aunque se prepara para un escenario adverso.
“Esperamos que haya un avance diplomático. No es interés de
la región atravesar otra ronda, pero también, como hemos demostrado antes,
estamos preparados para lo peor”, afirmó.
Por ahora, las declaraciones de ambos gobiernos muestran
que persisten diferencias profundas sobre las condiciones para terminar la
guerra. La posibilidad de retomar las negociaciones y el futuro del estrecho de
Ormuz serán determinantes para saber si la tensión deriva en un nuevo
enfrentamiento militar o abre paso a una salida diplomática.
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