Donald Trump recibió a Xi Jinping en la Casa Blanca, en una
visita de Estado que volvió a reunir a los líderes de Estados Unidos y China en
medio de fuertes diferencias comerciales y estratégicas.
El encuentro se extendió durante más de tres horas y
terminó con una breve declaración de Trump ante los periodistas. “Gran reunión.
Gracias”, afirmó el mandatario estadounidense al ser consultado sobre las
conversaciones.
La reunión fue la segunda entre ambos presidentes durante
2026 y representó la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015,
cuando había sido recibido por Barack Obama.
Comercio e inteligencia artificial
Uno de los asuntos centrales fue la relación económica
entre las dos mayores potencias del mundo. Estados Unidos y China acordaron
extender durante dos meses la tregua comercial que estaba prevista para
finalizar el 10 de noviembre.
La inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado
en las conversaciones. Washington y Beijing analizan mecanismos de comunicación
para evitar incidentes relacionados con una tecnología que se convirtió en uno
de los principales campos de competencia entre ambos países.
Xi planteó que el desarrollo de la IA debe mantenerse bajo
supervisión humana. “No haya conflicto ni confrontación entre nosotros”,
expresó al referirse a la relación bilateral y a la necesidad de administrar
las diferencias.
Taiwán volvió a estar en el centro de la agenda
Durante las conversaciones, Xi pidió a Trump prudencia
respecto de Taiwán y volvió a reclamar que Estados Unidos se oponga a la
independencia de la isla.
Beijing considera a Taiwán parte de su territorio, mientras
que Washington mantiene compromisos para proporcionar a Taipéi medios para su
defensa. Las ventas de armas estadounidenses a la isla son uno de los
principales puntos de tensión entre ambos gobiernos.
Trump había señalado después de su encuentro anterior con
Xi que un paquete de armamento para Taiwán, valuado en unos 14.000 millones de
dólares, podía convertirse en una herramienta de negociación con China.
La guerra en Irán y la relación bilateral
La situación en Medio Oriente también formó parte del
escenario diplomático. Xi pidió a Trump avanzar hacia el final de la guerra en
Irán mediante negociaciones.
China mantiene vínculos económicos y políticos con Teherán
y cuestionó las operaciones militares estadounidenses e israelíes contra
instalaciones iraníes. El conflicto representa otro punto de diferencia entre
Washington y Beijing.
A pesar de estas cuestiones, ambos gobiernos buscan
mantener abierto el diálogo. El objetivo declarado es evitar que las
diferencias comerciales, tecnológicas y geopolíticas deriven en una escalada
entre las dos potencias.
Una visita con fuerte despliegue protocolar
La llegada de Xi a Washington estuvo acompañada por una
recepción oficial de alto nivel. Trump lo recibió personalmente en la Base
Conjunta Andrews el miércoles, antes de la ceremonia realizada este jueves en
la Casa Blanca.
Durante la jornada, ambos mandatarios recorrieron distintos
sectores de la residencia presidencial. Trump incluso mostró a Xi el nuevo
helipuerto y el Marine One, mientras continuaban las actividades oficiales de
la visita.
Xi también anunció que China invitará a 100.000 jóvenes
estadounidenses a participar de programas de estudio e intercambio durante los
próximos cinco años y confirmó el envío de dos pandas al zoológico de Atlanta
como gesto diplomático.
La agenda continuará con una cena de Estado ofrecida por
Trump y Melania Trump. El encuentro entre ambos presidentes dejó abierta una
nueva etapa de diálogo, aunque los principales desacuerdos sobre comercio,
Taiwán, Irán y tecnología siguen sobre la mesa.
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