Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años con discapacidad,
fue desalojada ayer de la vivienda en la que residía desde 1956, en el barrio
madrileño de Retiro.
El procedimiento se concretó después de tres intentos
anteriores y estuvo acompañado por una protesta de vecinos y organizaciones
vinculadas al acceso a la vivienda. La Policía Nacional desplegó agentes
antidisturbios para garantizar el ingreso de la comisión judicial.
Según medios españoles, alrededor de 400 personas se
concentraron frente al edificio de la calle Alcalde Sainz de Baranda para
intentar bloquear el operativo. Hubo enfrentamientos con los efectivos
policiales y se utilizó gas pimienta para dispersar a parte de los
manifestantes.
La mujer fue trasladada en camilla
La comisión judicial logró ingresar al edificio poco
después de las 11. Cerca de dos horas más tarde, personal sanitario retiró a
Abascal del departamento y la trasladó en camilla hasta una ambulancia del
Samur.
La mujer tiene una discapacidad reconocida, pasó por varias
operaciones de cadera y necesita una silla de ruedas para movilizarse. Durante
el operativo, los manifestantes permanecieron detrás del cordón policial.
El desalojo se produjo pese a que el caso había generado
reclamos de organizaciones sociales y había llegado incluso a organismos de
Naciones Unidas, que habían pedido buscar una alternativa habitacional antes de
ejecutar la medida.
El conflicto por el alquiler comenzó hace años
Abascal llegó a la vivienda cuando tenía 17 años. Sus
padres habían firmado en 1956 un contrato de alquiler de renta antigua y ella
permaneció allí durante más de siete décadas.
Después de la muerte de su padre, el contrato pasó a su
madre. Tras el fallecimiento de ella, en 2005, volvió a ser transferido a
nombre de Maricarmen. Esa segunda subrogación fue cuestionada posteriormente
por la empresa propietaria.
La compañía Urbagestión Desarrollo e Inversión reclamó la
restitución del inmueble y sostuvo que la segunda transferencia del contrato no
era válida. El Tribunal Supremo español falló en marzo a favor de la empresa y
consideró extinguido el vínculo contractual.
De 440 a 1.650 euros de alquiler
Hasta el desalojo, Abascal abonaba 440 euros mensuales.
Según medios españoles, la empresa le ofreció posteriormente un nuevo contrato
por 1.650 euros al mes.
La defensa de la mujer sostuvo que ese monto resultaba
imposible de afrontar para ella. Los abogados también cuestionaron el origen
del conflicto y señalaron que el contrato original había sido firmado por su
padre en un contexto legal en el que las mujeres casadas tenían restricciones
para celebrar determinados actos jurídicos.
El caso había llegado al Comité de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales de Naciones Unidas. En junio, el organismo solicitó
información a España y pidió cautelarmente que se suspendiera el desalojo
mientras se analizaba una alternativa de vivienda.
Cuarto intento y final del conflicto judicial
El Gobierno español también había reclamado que se
encontrara una solución para evitar que la mujer quedara sin una alternativa
habitacional. Sin embargo, la orden judicial terminó ejecutándose este
miércoles.
Maricarmen Abascal dejó finalmente el departamento donde
vivió desde su adolescencia y fue trasladada en ambulancia, mientras
continuaban las protestas en las inmediaciones del edificio. El caso mantiene
abierto el debate en España sobre los alquileres de renta antigua, los
desalojos y las alternativas habitacionales para personas en situación de
vulnerabilidad.
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