El presidente de Chile, José Antonio Kast, confirmó que su
país continuará como observador en el Escudo de las Américas, la iniciativa
promovida por Estados Unidos para coordinar acciones contra el narcotráfico y
el crimen organizado en la región.
La definición fue expresada durante una entrevista con
Radio Agricultura, donde Kast explicó que, pese a la incorporación de otros
países, su gobierno todavía no avanzó hacia una adhesión plena al mecanismo.
La posición de Chile frente a la iniciativa
“Perú adscribió, pero nosotros seguimos en calidad de
observadores”, afirmó Kast al referirse a la participación chilena.
El mandatario sostuvo además que cada Estado debe evaluar
las propuestas estadounidenses de acuerdo con sus propias normas. “Estados
Unidos ha sugerido una manera de enfrentar el terrorismo y el narcotráfico, que
cada país analice en su propio mérito y de acuerdo a su institucionalidad”,
señaló.
En ese sentido, remarcó que su administración busca
mantener la capacidad de decisión de las instituciones chilenas, aunque
pretende colaborar en el combate contra las organizaciones criminales.
Una alianza con cuestionamientos
El Escudo de las Américas, también denominado Coalición
contra los Cárteles de las Américas (A3C), fue presentado en marzo por el
presidente estadounidense Donald Trump como un espacio de cooperación regional
en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado.
La iniciativa quedó atravesada por diferencias sobre el
alcance de la cooperación. Durante una reunión realizada en Panamá en agosto,
el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, planteó a los países
participantes la posibilidad de abandonar la Corte Penal Internacional (CPI).
El Gobierno chileno rechazó esa posibilidad y ratificó su
permanencia en el organismo internacional, una posición que marcó diferencias
respecto de algunas de las propuestas vinculadas a la coalición.
La controversia con el embajador de Estados
Unidos
La decisión de Kast también se conoció mientras persiste
una disputa diplomática alrededor del embajador estadounidense en Santiago,
Brandon Judd.
El representante norteamericano había afirmado en una
entrevista con CNN Chile que información de inteligencia atribuía a
organizaciones de izquierda el origen de las protestas sociales de 2019. Sus
declaraciones generaron cuestionamientos en distintos sectores y llevaron a la
Cancillería chilena a convocarlo para pedir explicaciones.
Después del encuentro, Judd aclaró que la Embajada de
Estados Unidos no contaba con una investigación o documento específico sobre el
estallido social y sostuvo que sus conclusiones se basaban en “fuentes abiertas
de información”.
El canciller Francisco Pérez, por su parte, marcó la
posición del Gobierno chileno: “Los embajadores no deben opinar sobre la
política interna en los países en que están”.
Kast buscó bajar la tensión
A pesar del episodio, el presidente chileno evitó presentar
la situación como un conflicto abierto con el diplomático estadounidense.
Kast afirmó que Judd “ha sido claro en decir que no es un
embajador que se enmarca en el prototipo de cualquier embajador” y agregó:
“Hasta ahora, más allá de ciertos planteamientos donde fue llamado a la
Cancillería para ver si había mayores antecedentes de algo que él señaló, más
allá de eso, yo al menos en lo personal no he tenido diferencias con él”.
La continuidad de Chile como observador mantiene abierta la
posibilidad de una futura definición sobre su participación en el Escudo de las
Américas, mientras el gobierno de Kast busca avanzar en su propia agenda de
seguridad y combate al crimen organizado.
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