El Ejército de Israel informó la destrucción de una extensa
red de túneles de Hezbollah bajo la cresta de Ali al Taher, en el sur del
Líbano, durante una operación que profundiza la tensión entre ambos países.
La posición, ubicada en la región de Nabatieh, es
considerada estratégica por su ubicación sobre el río Litani y su dominio sobre
amplias zonas del sureste libanés.
El operativo fue presentado por el primer ministro israelí,
Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, como el cierre de
una misión destinada a tomar el control de la zona tanto en la superficie como
bajo tierra.
Una red subterránea de varios kilómetros
De acuerdo con el Ejército israelí, los túneles fueron
construidos durante aproximadamente dos décadas con financiamiento y
planificación iraníes.
Las autoridades israelíes describieron la estructura como
una “infraestructura terrorista estratégica” y señalaron que el complejo
superaba los dos kilómetros de extensión.
Una fuente militar citada por EFE detalló que la red estaba
compuesta por ocho rutas subterráneas que, en conjunto, superaban los 5.400
metros.
En su interior, Israel aseguró haber encontrado decenas de
cohetes, misiles y drones de fabricación iraní, además de ametralladoras,
armamento antitanque y cientos de minas y otros explosivos.
Explosiones y un centro de mando
El complejo también habría funcionado como centro de
operaciones de la unidad Badr de Hezbollah, según la información difundida por
el Ejército israelí.
La Agencia Nacional de Noticias del Líbano reportó una
fuerte explosión en el área, acompañada por temblores y un intenso estruendo.
Corresponsales de AFP también informaron haber escuchado varias detonaciones de
gran magnitud.
Israel afirmó que algunos combatientes abandonaron la
posición, mientras que otros fueron “eliminados por ataques aéreos y fuego de
artillería”. Esas afirmaciones no pudieron ser verificadas de manera
independiente.
Hezbollah, en tanto, no emitió una confirmación pública
sobre la pérdida de la posición ni sobre la destrucción del complejo
subterráneo.
Una zona estratégica ocupada por Israel
A comienzos de septiembre, Israel ya había anunciado que
había tomado el control de Ali al Taher, una elevación de unos 600 metros de
altura situada sobre el río Litani.
Desde ese punto se domina buena parte del sureste del
Líbano, incluida la ciudad de Nabatieh. El Gobierno israelí había señalado que
la posición había dejado de representar una amenaza inmediata para su
territorio.
Netanyahu y Katz también habían anticipado que las tropas
israelíes permanecerían en el lugar mientras no se concrete el desarme de
Hezbollah, una de las principales condiciones planteadas por Israel para
modificar su presencia militar en la zona.
El acuerdo entre Israel y Líbano sigue trabado
La actual etapa del conflicto tiene sus antecedentes en
octubre de 2023, cuando Hezbollah comenzó a atacar posiciones israelíes en
apoyo de Hamas después del ataque del 7 de octubre.
La confrontación volvió a intensificarse en septiembre de
2024 y posteriormente en marzo de 2026, cuando Hezbollah intervino en la guerra
entre Israel e Irán en respaldo de Teherán.
De acuerdo con cifras de las autoridades libanesas, la
escalada acumuló más de 4.300 muertos en el Líbano.
El 26 de junio, Israel y Líbano firmaron en Washington, con
mediación de Estados Unidos, un acuerdo marco que contempla una retirada
gradual de las tropas israelíes de determinadas zonas del sur.
A cambio, el Ejército libanés debe avanzar con el desarme
de Hezbollah y de otros grupos armados. Durante las negociaciones, Estados
Unidos había planteado que las fuerzas libanesas asumieran el control de Ali al
Taher, pero Hezbollah rechazó esa posibilidad.
Reclamos cruzados por el cumplimiento del pacto
La implementación del acuerdo permanece estancada.
Hezbollah lo declaró “nulo” y advirtió que un desarme impuesto podría llevar al
Líbano hacia una guerra civil.
El Ejército libanés denunció unas 7.700 violaciones
israelíes del pacto desde su firma y reclamó el cese de las hostilidades para
avanzar con su despliegue en el sur.
Beirut también acusó a Israel de aumentar sus ataques
contra áreas residenciales e instituciones, situación que provocó nuevos
desplazamientos de población.
Israel sostiene, por su parte, que continuará ocupando una
franja del territorio libanés que define como una “zona de seguridad” hasta
comprobar que Hezbollah haya sido desarmado.
La destrucción de los túneles en Ali al Taher agrega un
nuevo foco de tensión a un acuerdo que todavía no logra consolidarse. El futuro
de la presencia militar israelí en el sur del Líbano seguirá condicionado por
el avance del desarme y por la capacidad del Ejército libanés para asumir el
control efectivo de la región.
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