Granja Tres Arroyos solicitó el concurso preventivo de
acreedores para reordenar una deuda cercana a US$350,9 millones, en medio de
una crisis que provocó más de 1.700 despidos.
La presentación judicial fue realizada ayer a través de
Wade, una de las sociedades operativas del grupo controlado por la familia De
Grazia. La medida llegó después de varios meses de negociaciones privadas que
no lograron cerrar un acuerdo con los acreedores.
Una reestructuración que no logró avanzar
El esquema que se había negociado contemplaba quitas de
hasta el 75% del capital, un período de repago de siete años y la venta de
activos considerados no estratégicos.
El deterioro de la actividad, sin embargo, complicó las
conversaciones y terminó llevando el proceso al ámbito judicial.
La crisis laboral comenzó a profundizarse hacia fines de
2024 y alcanzó a distintos establecimientos de la compañía. En total, las
desvinculaciones rondan las 1.730 personas.
El cierre de plantas agravó el conflicto
Uno de los principales focos se encuentra en Capitán
Sarmiento, donde la compañía suspendió las operaciones de manera indefinida y
posteriormente envió más de 700 telegramas de despido. De ese total, 554
correspondieron a trabajadores de esa localidad.
La empresa había argumentado problemas en el suministro
eléctrico y razones productivas vinculadas con una situación de fuerza mayor
para justificar la suspensión de tareas.
También se registraron despidos en otras instalaciones. En
Esteban Echeverría fueron desvinculados unos 450 trabajadores, mientras que en
Pilar hubo alrededor de 50 cesantías.
A esto se sumó el cierre de la planta Avex, en Río Cuarto,
que dejó a unos 350 operarios sin empleo, además de la suspensión total del
personal en Pinazo y unos 250 despidos en Concepción del Uruguay.
Reclamos sindicales y conciliación obligatoria
Ante el avance del conflicto, el Ministerio de Trabajo
bonaerense dictó una conciliación obligatoria por 15 días hábiles y pidió la
reincorporación de 1.200 trabajadores afectados por los últimos despidos.
Las negociaciones incluyeron al Sindicato de la Industria
de la Alimentación de la Provincia de Buenos Aires y a intendentes de los
municipios donde la empresa tiene presencia.
Sin embargo, la compañía no acató la medida cautelar, de
acuerdo con lo informado en el marco del conflicto.
Como parte de las gestiones de asistencia, se acordó la
entrega de 1.000 cajones de pollo destinados a familias de trabajadores
despedidos, además de un pago a cuenta de carácter temporal.
El impacto en las localidades
La situación generó un fuerte efecto económico en Capitán
Sarmiento, una localidad de unos 15.000 habitantes donde una parte importante
del empleo formal estaba vinculada directamente con la actividad de la empresa.
La interrupción de los salarios también repercutió sobre
comercios y prestadores de servicios. Organizaciones sindicales, clubes y
distintos sectores de la comunidad comenzaron a organizar colectas, ollas
populares y otras acciones para asistir a las familias afectadas.
El impacto se extendió además a Arrecifes, desde donde
viajaban diariamente entre 100 y 160 trabajadores hacia la planta de Capitán
Sarmiento.
El Concejo Deliberante de esa localidad bonaerense realizó
una sesión de urgencia para declarar la Emergencia Social y Laboral, con el
objetivo de disponer recursos y coordinar mecanismos de asistencia.
Marcha de trabajadores en Buenos Aires
En paralelo con la presentación judicial, trabajadores de
distintas plantas y organizaciones sindicales realizaron una movilización hacia
la Secretaría de Trabajo de la Nación.
La protesta reunió a empleados de Capitán Sarmiento, Pilar,
Esteban Echeverría y Concepción del Uruguay, con el acompañamiento de
organizaciones gremiales vinculadas a la alimentación, la carne, trabajadores
rurales, molineros y la CTA.
Los manifestantes reclamaron la reincorporación de los
despedidos, el cumplimiento de la conciliación obligatoria y el pago de
salarios adeudados.
Los sindicatos también advirtieron que el conflicto podría comprometer,
de manera directa e indirecta, alrededor de 7.000 puestos de trabajo
relacionados con la actividad de la compañía a nivel nacional.
Con el concurso preventivo, la situación financiera de
Granja Tres Arroyos pasará a ser analizada dentro de un proceso judicial de
reestructuración. El futuro de las plantas, los empleos y el acuerdo con los
acreedores quedará condicionado por las próximas decisiones que adopten la
empresa y la Justicia.
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