Irán afirmó que lanzó un ataque con misiles contra una
instalación militar de Estados Unidos ubicada cerca de Al Azraq, en el este de
Jordania, en respuesta a una operación estadounidense contra cinco petroleros
iraníes.
La ofensiva fue reivindicada por los Guardianes de la
Revolución Islámica, mientras Jordania confirmó que una importante cantidad de
proyectiles ingresó a su espacio aéreo. El episodio suma presión a un conflicto
que ya amenaza la seguridad regional y el transporte energético.
Jordania interceptó la mayoría de los misiles
El Ejército jordano informó que sus sistemas de defensa
detectaron 20 misiles balísticos dirigidos contra territorio del reino.
De acuerdo con el reporte oficial, 18 proyectiles fueron
interceptados y los otros dos terminaron en sectores sin población. Las
autoridades aseguraron que no hubo víctimas fatales como consecuencia del
ataque.
Después de la ofensiva, equipos especializados fueron
enviados a los lugares donde cayeron restos de los misiles. El Gobierno pidió a
los habitantes que no manipularan objetos desconocidos y que comunicaran
cualquier hallazgo a las autoridades.
Irán aseguró que atacó posiciones
estadounidenses
La Guardia Revolucionaria sostuvo que el objetivo de la
operación fueron instalaciones utilizadas para el mantenimiento y reparación de
aeronaves, además de sectores vinculados con aviones de combate
estadounidenses.
En su comunicado, el cuerpo militar iraní afirmó que había
atacado posiciones relacionadas con F-35, F-16 y F-15 y aseguró que la ofensiva
provocó “graves daños al enemigo”.
El ataque fue presentado como una respuesta directa a la
destrucción de cinco petroleros iraníes vinculados con la Guardia
Revolucionaria. Washington había señalado que esa operación se produjo después
de dos ataques iraníes con misiles balísticos contra un buque de guerra
estadounidense.
Amenazas contra barcos petroleros en Kuwait y
Bahréin
La escalada no quedó limitada al territorio jordano. La
Guardia Revolucionaria también lanzó una advertencia contra los buques
petroleros ubicados en puertos de Kuwait y Bahréin, ambos aliados de Estados
Unidos.
El mensaje fue dirigido a las embarcaciones y sus
tripulaciones: “Les advertimos que abandonen sus buques, porque serán tomados
como objetivo”.
La amenaza incrementó la preocupación sobre el tránsito de
petróleo en el Golfo Pérsico, una de las principales zonas estratégicas para el
abastecimiento energético mundial.
El conflicto volvió a impactar en los mercados
La nueva serie de ataques se produjo luego de varias
semanas de relativa calma durante agosto. La reanudación de las operaciones
militares entre Washington y Teherán comenzó a reflejarse nuevamente en los
mercados internacionales de energía.
El precio del petróleo Brent alcanzó su nivel más alto
desde el 23 de julio, aunque todavía permaneció por debajo de los 100 dólares
por barril.
Al mismo tiempo, Estados Unidos amplió su presión económica
sobre Irán con sanciones contra 36 personas y entidades relacionadas con la
aviación iraní, incluyendo empresas que continúan funcionando en el país y
redes financieras vinculadas al sector.
Los hutíes también atacaron objetivos en Arabia
Saudita
La tensión regional se extendió además hacia Yemen. Los
rebeldes hutíes, aliados de Teherán, afirmaron haber lanzado misiles y drones
contra objetivos en Arabia Saudita.
Entre los blancos mencionados figuraron una base aérea y
activos vinculados con la compañía petrolera estatal saudí. Las autoridades de
Arabia Saudita reportaron incendios y 73 personas heridas como consecuencia de
esos ataques.
La sucesión de ofensivas mantiene bajo presión a
instalaciones militares, infraestructura energética y rutas estratégicas de
Medio Oriente. El riesgo de nuevos ataques en la región dependerá ahora de la
respuesta de Estados Unidos, Irán y sus respectivos aliados.
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