Finlandia concluyó la construcción de una barrera metálica
de 200 kilómetros en los sectores más vulnerables de su frontera con Rusia, una
obra que demandó más de tres años y tuvo como objetivo reforzar el control
migratorio y la seguridad fronteriza.
La estructura alcanza los 4,5 metros de altura y cuenta con
concertinas de alambre de púas, sensores y cámaras de videovigilancia. También
se habilitó una zona despejada de vegetación para facilitar la detección de
movimientos.
Una frontera estratégica para Europa
La obra cubre aproximadamente el 15% de los 1.340
kilómetros de frontera que Finlandia comparte con Rusia. El proyecto tuvo un
costo final de 356 millones de euros, unos 22 millones menos que el presupuesto
inicial.
La primera etapa comenzó en marzo de 2023, con un tramo
experimental de tres kilómetros cerca de Imatra, en el sureste del país. La
construcción a mayor escala se inició en agosto de 2024.
Paralela a la valla quedó una franja de 25 metros de ancho
sin vegetación, diseñada para mejorar la visibilidad. Ese sector será recorrido
por vehículos de la Guardia de Fronteras finlandesa.
La ministra del Interior, Mari Rantanen, defendió la medida
y afirmó: “La principal función del Estado es velar por la seguridad de sus
ciudadanos”.
El antecedente migratorio que impulsó la medida
La decisión se enmarca en el aumento de las tensiones entre
Helsinki y Moscú desde la invasión rusa de Ucrania y el posterior ingreso de
Finlandia a la OTAN.
Durante 2023, Finlandia detectó un incremento inusual de
personas provenientes de terceros países que ingresaban a través de Rusia. Las
autoridades finlandesas interpretaron el fenómeno como un posible mecanismo de
presión migratoria y lo calificaron como un “ataque híbrido”.
En noviembre de ese año, el Gobierno decidió cerrar todos
los pasos fronterizos con Rusia al tránsito de personas. La medida buscó evitar
una situación similar a la registrada entre Polonia y Bielorrusia a fines de
2021.
Una medida que también impacta en Schengen
Rantanen sostuvo que la infraestructura no solo tiene
importancia para Finlandia, sino también para el conjunto de la Unión Europea y
el espacio Schengen, debido a la extensión de la frontera exterior comunitaria.
“Sin un control creíble de las fronteras exteriores, no
existen las condiciones necesarias para la libre circulación” dentro de
Schengen, afirmó la funcionaria.
Finlandia posee la frontera con Rusia más extensa de
cualquier país de la Unión Europea y la segunda más larga de Europa, detrás de
la que Rusia comparte con Ucrania.
Finlandia endureció las normas migratorias
Además de la infraestructura física, el Parlamento
finlandés aprobó en 2024 una legislación temporal que permite a la Guardia de
Fronteras rechazar en el lugar a migrantes que intenten ingresar desde Rusia.
La norma fue presentada como una herramienta para impedir
la utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión
política. Originalmente tenía vigencia durante un año, pero posteriormente fue
extendida hasta finales de 2026.
La semana pasada, el Gobierno propuso prolongarla
nuevamente por otros dos años, hasta el 31 de diciembre de 2028, por lo que el
control de la frontera oriental continuará siendo uno de los principales ejes
de la política de seguridad finlandesa.
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