Las fuerzas armadas rusas desataron en las últimas horas una
nueva ofensiva sobre la región de Odesa, el principal enclave portuario
ucraniano ubicado sobre el mar Negro. Los bombardeos, ejecutados con drones de
asalto, impactaron contra dos centros logísticos y un buque mercante.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó la autoría de
los ataques mediante un parte oficial. Según argumentó Moscú, los objetivos
funcionaban como centros de acopio y ensamblaje de aparatos no tripulados,
mientras que la embarcación transportaba pertrechos militares para Kiev.
Diplomacia en paralelo y tregua limitada
La escalada militar en los puertos coincidió con la llegada
a la capital ucraniana de Jared Kushner y Steve Witkoff, los enviados
especiales designados por la administración de Donald Trump. Los diplomáticos
estadounidenses mantuvieron reuniones de alto nivel con el presidente Volodímir
Zelenski y asesores de seguridad europeos.
Esta ronda de negociaciones de paz se desarrolla bajo un
cese al fuego temporal de 72 horas decretado exclusivamente para las capitales
de ambas naciones. Sin embargo, la tregua parcial deja fuera de su cobertura a
regiones clave como Odesa y Energodar, donde los combates no cesaron.
Futuras cumbres y temor nuclear
Al término de los encuentros bilaterales, Zelenski confirmó
que los equipos técnicos de Ucrania, las potencias europeas y Estados Unidos
volverán a verse las caras en las próximas semanas. El objetivo será pulir un
entendimiento definitivo que logre frenar las hostilidades a largo plazo.
En paralelo, la tensión se mantiene al límite en otros
frentes del conflicto, como los alrededores de la central nuclear de Zaporiyia.
Las autoridades leales a Moscú denunciaron nuevos ataques sobre un mercado
local en esa zona crítica, mientras misiones internacionales continúan
monitoreando el riesgo atómico.
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