La Unión Europea deja de admitir carne vacuna, carne aviar,
huevos y miel provenientes de Brasil por incumplimientos vinculados con los
controles sobre el uso de antimicrobianos en la producción.
La medida impacta especialmente sobre la carne bovina, ya
que el mercado europeo concentra una parte importante de los cortes brasileños
de mayor valor comercial.
Brasil había sido retirado en mayo de la lista de países
habilitados por el bloque para estos productos. El Gobierno brasileño anunció
entonces que buscaría resolver las observaciones sanitarias y recuperar el
acceso.
La Comisión Europea sostiene que las importaciones podrán
reanudarse cuando Brasil demuestre que cuenta con controles suficientes para
cumplir las normas sobre antibióticos y resistencia microbiana.
Un mercado de alto valor queda comprometido
La recuperación del mercado europeo podría demandar tiempo.
Para la carne bovina, el proceso podría extenderse hasta mediados de 2028,
mientras que para el pollo el plazo podría llegar hasta fines de este año.
Durante 2025, las exportaciones brasileñas de los sectores
alcanzados por la suspensión alcanzaron los USD 2.026 millones. De ese total,
USD 1.064 millones correspondieron a carne bovina y USD 781,4 millones a carne
aviar.
En el caso de la carne vacuna, Brasil envió durante ese año
más de 92.000 toneladas a la Unión Europea, por un valor superior a 713
millones de euros.
La Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de
Carnes (ABIEC) advierte que reemplazar ese mercado no resulta sencillo debido a
que Europa compra principalmente cortes de alto valor agregado.
China también limita el margen de Brasil
El segundo problema aparece en China, principal comprador
de carne bovina brasileña. Los exportadores se acercan al límite de la cuota de
importación establecida por Beijing.
Superado ese volumen, las operaciones pueden continuar,
pero quedan alcanzadas por aranceles más elevados, lo que reduce la
competitividad de la carne brasileña en ese destino.
Entre enero y julio, después de China, los principales
compradores de carne bovina de Brasil fueron Estados Unidos, con 209.640
toneladas; Rusia, con 62.340; Chile, con 88.900; y la Unión Europea, con
52.400.
En conjunto, esos cinco mercados concentraron el 75,6% de
las exportaciones brasileñas, una dependencia que dificulta encontrar
rápidamente destinos capaces de absorber los volúmenes desplazados.
Estados Unidos aparece como una alternativa
Ante el cierre europeo y las mayores cargas para ingresar a
China, Brasil analiza otros mercados para redireccionar parte de su producción.
Estados Unidos aparece como una de las principales
alternativas. Washington mantiene una disputa comercial con Brasil y estableció
aranceles adicionales de hasta 37,5% para numerosos productos brasileños.
Sin embargo, la carne quedó incluida entre las excepciones
a esas medidas, lo que abre una posibilidad para que los frigoríficos
brasileños intenten ampliar sus ventas hacia el mercado estadounidense.
El desafío para Brasil será evitar que la pérdida temporal
del mercado europeo y el encarecimiento de las operaciones en China provoquen
una acumulación de oferta y una presión sobre los precios internos. La
recuperación del acceso sanitario a Europa y la diversificación de destinos
serán claves para sostener el ritmo de sus exportaciones de carne.
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