El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que
la campaña militar contra Irán tendrá una duración limitada, aunque dejó
abierta la posibilidad de nuevos ataques tras la segunda ola de bombardeos en
apenas tres días.
Desde el Despacho Oval, el mandatario sostuvo que las
fuerzas estadounidenses destruyeron radares y capacidades iraníes destinadas a
colocar minas en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas
para el transporte mundial de petróleo.
“Fue un ataque muy intenso el de anoche, y estamos
preparados para lanzar otro cuando queramos”, declaró Trump ante los
periodistas. Consultado sobre cuánto podría prolongarse la ofensiva, respondió:
“No creo que demasiado tiempo”.
El presidente también aseguró que Estados Unidos conserva
el “control” sobre el estratégico paso marítimo y volvió a señalar que uno de
los objetivos de Washington es impedir que Irán consiga desarrollar un arma
nuclear.
Nuevos ataques y una respuesta con misiles y
drones
La operación estadounidense se desarrolló durante la
madrugada del martes al miércoles. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM)
indicó que los ataques estuvieron vinculados con presuntos intentos de la
Guardia Revolucionaria Islámica de atacar embarcaciones comerciales en Ormuz y
posiciones de tropas estadounidenses en la región.
La respuesta iraní llegó mediante nuevas oleadas de drones
y misiles dirigidas contra instalaciones militares estadounidenses en Medio
Oriente.
La agencia semioficial Tasnim informó que Teherán afirmó
haber atacado objetivos en Kuwait, Jordania, Baréin, Irak y Emiratos Árabes
Unidos. Las autoridades de esos países confirmaron la intercepción de
proyectiles, con excepción de Emiratos Árabes Unidos.
En paralelo, Estados Unidos habría atacado dos petroleros
iraníes bajo una nueva estrategia denominada “petrolero por petrolero”, de
acuerdo con información publicada por Axios y atribuida a un funcionario
estadounidense.
Irán denunció víctimas civiles y Washington
rechazó las acusaciones
Las autoridades iraníes acusaron a Estados Unidos de haber
alcanzado una ceremonia de boda en Sirik, ciudad ubicada en la costa sur del
país.
La Sociedad de la Media Luna Roja Iraní informó que al
menos cuatro personas murieron y unas 67 resultaron heridas, aunque advirtió
que el número de víctimas podría aumentar.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baghaei,
cuestionó la operación estadounidense y afirmó: “Esta crueldad no puede
separarse de la cadena de atrocidades que la precedieron en Minab”.
Teherán vinculó el episodio con un ataque anterior contra
una escuela primaria de esa ciudad, donde murieron alrededor de 120 niños. La
acusación fue rechazada por el capitán de navío Tim Hawkins, portavoz de
CENTCOM, quien declaró: “Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos nunca atacan a
civiles”.
El conflicto volvió a presionar al petróleo
La nueva escalada militar también tuvo impacto inmediato
sobre los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent llegó a rozar
los USD 97 por barril, su valor más alto en varias semanas, antes de moderarse
tras las declaraciones de Trump sobre una posible duración limitada de la
campaña.
El crudo de referencia internacional acumula una suba
cercana al 58% en lo que va del año. También avanzaron los precios del gas
natural y el diésel en Estados Unidos alcanzó su nivel más elevado desde abril.
La incertidumbre se concentra especialmente en el estrecho
de Ormuz, por donde circula una parte fundamental del comercio energético
mundial. Cualquier interrupción prolongada del tránsito podría incrementar las
presiones sobre los precios internacionales y trasladarse a otras economías.
Washington apuesta también por la presión
económica
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent,
afirmó durante la cumbre de ministros de Finanzas del G20 que los dirigentes
iraníes se encuentran “en pánico” debido al deterioro económico y consideró
posible que eventualmente acepten negociar.
Bessent también anticipó una “embestida económica” contra
Irán y sus socios comerciales. Mientras tanto, el bloqueo naval estadounidense
continúa condicionando las exportaciones energéticas iraníes.
El Gobierno iraní, por su parte, reclamó a los países de la
región que impidan que Estados Unidos utilice sus territorios e instalaciones
para lanzar operaciones militares. Además, denunció daños sobre infraestructura
de telecomunicaciones.
Por ahora, ninguno de los dos gobiernos muestra señales
concretas de retomar negociaciones, después del colapso del acuerdo de paz
provisional alcanzado en junio en Islamabad. La continuidad de los ataques
mantiene abierta la posibilidad de una nueva escalada militar y económica en
Medio Oriente.
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