El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que sus
fuerzas mantienen la iniciativa militar en Ucrania y sostuvo que “no tengo
ninguna duda de que el enemigo se derrumbará”.
El mandatario realizó las declaraciones en Bishkek,
Kirguistán, después de participar de la cumbre de la Organización de
Cooperación de Shanghái (OCS). Allí también se refirió a las posibilidades de
una negociación con Kiev y a la evolución de los combates en el este ucraniano.
Putin aseguró que el Ejército ruso logró avances durante
agosto y afirmó que sus tropas capturaron 270 kilómetros cuadrados en la región
de Donetsk. También sostuvo que un importante contingente ucraniano quedó
rodeado.
La cifra sobre el territorio ocupado y la situación del
supuesto cerco no pudieron ser verificadas de manera independiente, por lo que
forman parte de la versión difundida por el Kremlin.
Rusia apunta a las principales posiciones
ucranianas en Donetsk
El presidente ruso indicó que sus fuerzas avanzan hacia
Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades consideradas claves dentro del dispositivo
defensivo ucraniano en el Donbás.
La captura de ambas localidades permitiría a Moscú
acercarse a su objetivo de controlar por completo Donetsk, territorio que Rusia
declaró anexado en 2022, una decisión que no es reconocida internacionalmente.
Informes citados por EFE y el Instituto para el Estudio de
la Guerra (ISW) señalan que las tropas rusas se encontraban a pocos kilómetros
de algunas posiciones estratégicas de la zona a mediados de agosto. Los
avances, sin embargo, son descritos como lentos y acompañados por un elevado
costo en bajas.
Putin reconoció el impacto de los ataques
ucranianos
Durante su exposición, Putin también admitió que los
ataques ucranianos contra territorio ruso provocaron daños y reconoció que los
drones representan un desafío para las defensas de su país.
El mandatario respondió además a las recientes advertencias
del presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, sobre la posibilidad de que los
ataques con drones afecten el funcionamiento del espacio aéreo ruso.
Putin calificó esa amenaza como “terrorismo de Estado” y
advirtió que Moscú “encontrará la forma de responder” si finalmente se
concreta.
Al mismo tiempo, descartó la posibilidad de negociar con
los actuales dirigentes ucranianos, a quienes calificó de “terroristas”. Sin
embargo, introdujo un matiz al afirmar que Rusia sigue dispuesta a mantener
conversaciones “concretas” para buscar una salida al conflicto si existe un
impulso diplomático.
Nuevos ataques contra la infraestructura
energética
En otro tramo de sus declaraciones, Putin anticipó que
Rusia prepara nuevos ataques masivos contra la infraestructura energética de
Ucrania ante la llegada del invierno boreal.
La estrategia de Moscú sobre las instalaciones energéticas
ucranianas ya provocó importantes interrupciones del suministro durante
inviernos anteriores, mientras Kiev intenta reforzar sus defensas aéreas para
proteger centrales y redes eléctricas.
La guerra también mantiene una dinámica de ataques a larga
distancia. Ucrania intensifica el uso de drones y misiles contra objetivos
situados en la retaguardia rusa, mientras las fuerzas de Moscú sostienen su
presión terrestre principalmente en el este del país.
Un conflicto sin una salida militar inmediata
La situación en el frente muestra un escenario en el que
Rusia mantiene avances territoriales graduales, mientras Ucrania busca
contenerlos y ampliar sus ataques contra objetivos militares y estratégicos
dentro de territorio ruso.
A más de cuatro años y medio del inicio de la invasión a
gran escala, las declaraciones de Putin reflejan que el Kremlin mantiene su
apuesta por la presión militar, aunque al mismo tiempo conserva una limitada
apertura a conversaciones. El desarrollo de los combates en Donetsk y la
campaña sobre la infraestructura energética serán factores centrales durante
los próximos meses.
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