El secretario general de la ONU, António Guterres, y la
presidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Mirjana Spoljaric,
pidieron a los Estados avanzar hacia un acuerdo internacional que establezca
límites jurídicos para las armas autónomas.
El reclamo fue planteado de cara a la Séptima Conferencia
de Examen de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC), que se
realizará en noviembre en Ginebra y reunirá a 180 países.
“Estamos peligrosamente cerca de cruzar una línea roja
moral: que las máquinas seleccionen de forma autónoma a seres humanos como
objetivos”, advirtieron ambos dirigentes en una declaración conjunta.
El avance de las armas autónomas
La preocupación se centra en sistemas militares capaces de
utilizar inteligencia artificial para identificar, seleccionar y atacar
objetivos sin que una persona tome la decisión final.
La diferencia es relevante frente a los drones operados a
distancia, ya que en esos casos un ser humano conserva el control directo sobre
la selección del blanco y la ejecución del ataque.
Guterres y Spoljaric ya habían reclamado en 2023 que los
Estados prohibieran este tipo de armamento antes de 2026. Sin embargo, ese
plazo llega a su fin sin que exista un tratado internacional específico.
Uno de los primeros casos analizados por Naciones Unidas
ocurrió en Libia en 2020, cuando un panel de expertos señaló que drones turcos
Kargu-2 habían perseguido y atacado a combatientes en retirada sin una conexión
directa entre el operador y el arma.
Ucrania aceleró el debate tecnológico
La guerra entre Rusia y Ucrania convirtió el desarrollo de
sistemas autónomos en una cuestión cada vez más presente en el campo de
batalla.
Investigadores ucranianos atribuyeron recientemente a un dron ruso la muerte de tres civiles en Zaporizhzhia y sostuvieron que el sistema habría utilizado visión artificial para seleccionar su objetivo final sin intervención humana.
Ucrania, además, emplea más de 70 sistemas basados en
inteligencia artificial, desarrollados por unas 200 empresas, de acuerdo con
datos de su Ministerio de Defensa
La organización Stop Killer Robots, integrada por 270
entidades de más de 70 países, reclama desde hace años una prohibición para los
sistemas que operen sin un control humano significativo.
Las potencias militares mantienen posiciones
diferentes
El principal obstáculo para alcanzar un acuerdo continúa
siendo la falta de consenso entre los Estados con mayores capacidades
militares. Las decisiones dentro de la CCAC requieren unanimidad, por lo que un
solo país puede impedir la adopción de nuevas normas.
Estados Unidos y Rusia han frenado en los últimos años
iniciativas para establecer restricciones jurídicamente obligatorias.
Washington sostiene que el derecho internacional humanitario vigente ya
establece condiciones para el empleo de la fuerza y propone avanzar mediante
principios de uso responsable.
El número de países que respaldan la apertura de
negociaciones para un instrumento vinculante, no obstante, aumentó de 42 en
septiembre de 2025 a 70 en marzo de 2026.
El problema de determinar responsabilidades
Para la ONU y el CICR, el debate no se limita a establecer
quién puede ordenar un ataque. También está en juego determinar quién responde
cuando un sistema autónomo comete un error.
La ausencia de reglas específicas podría dificultar la
atribución de responsabilidades entre los fabricantes, los mandos militares y
quienes autorizan el despliegue de estos sistemas.
La reunión de noviembre en Ginebra será, por lo tanto, una
instancia clave para definir si los avances de la inteligencia artificial
militar estarán acompañados por un marco jurídico internacional o si la
tecnología continuará desarrollándose a un ritmo superior al de las
regulaciones.
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