La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) afirmó en las
últimas horas que realizó un ataque con misiles y drones contra instalaciones
militares estadounidenses ubicadas en Jordania.
De acuerdo con el comunicado difundido por medios oficiales
iraníes, los objetivos fueron las bases aéreas King Hussein y Al Azraq,
utilizadas por fuerzas de Estados Unidos.
Teherán aseguró que los proyectiles impactaron sectores
destinados al mantenimiento y reparación de aeronaves, además de áreas donde se
encontraban desplegados aviones de combate. El IRGC sostuvo que los daños
fueron importantes.
“Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial de los
Guardianes de la Revolución, en respuesta a la agresión aérea
estadounidense-israelí contra la isla de Larak, atacaron las infraestructuras
técnicas y de mantenimiento y las posiciones de los cazas enemigos”, indicó la
organización.
La represalia por el ataque en Larak
La ofensiva iraní fue presentada como una respuesta al
operativo estadounidense contra la isla de Larak, en el Golfo Pérsico.
Según explicó Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de
Estados Unidos (Centcom), las fuerzas norteamericanas atacaron dos lanzadores
iraníes después de detectar preparativos para disparar cohetes y colocar minas
navales.
“Las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores
iraníes en Larak, donde se había observado a Guardianes de la Revolución
Islámica prepararse para lanzar cohetes con minas navales”, afirmó Hawkins.
El IRGC sostuvo que el ataque estadounidense provocó
muertos y heridos entre sus integrantes. Tras la operación, la organización
advirtió que cualquier nueva acción contra Irán podría generar una respuesta de
mayor intensidad.
“Cada ataque será respondido con reacciones aún más
contundentes”, señaló el comunicado de la Guardia Revolucionaria.
El estrecho de Ormuz sigue en el centro del
conflicto
La escalada tiene como escenario estratégico al Estrecho de
Ormuz, una vía marítima fundamental para el transporte internacional de
petróleo y otros hidrocarburos.
Irán ha restringido en distintas oportunidades el tránsito
de embarcaciones por la zona, mientras Estados Unidos mantiene operaciones
destinadas a garantizar la circulación comercial.
Hawkins sostuvo que las fuerzas estadounidenses continúan
vigilando el área y están preparadas para proteger el tránsito por esta ruta
marítima considerada clave para el comercio energético mundial.
Más presión económica sobre Teherán
Al enfrentamiento militar se sumó una nueva ofensiva
económica de Washington. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott
Bessent, anunció sanciones contra personas, empresas y embarcaciones
vinculadas, según Estados Unidos, con las fuentes de ingresos petroleros y la
adquisición de armamento de Irán.
Las restricciones alcanzaron actividades relacionadas con
el oro, la tecnología, los activos digitales, la aviación y el transporte
marítimo. En total, fueron sancionadas 60 personas, compañías y embarcaciones.
El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, reconoció que su
país enfrenta “numerosas dificultades económicas”, aunque aseguró que la
presión estadounidense no modificará la posición de Teherán sobre el Estrecho
de Ormuz.
“Estados Unidos no obtendrá nada con estas medidas”, afirmó
el mandatario, en un contexto de creciente tensión y con las negociaciones para
una salida duradera al conflicto todavía sin avances definitivos.
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