La ciudad de La Paz, Bolivia, atraviesa una emergencia
vinculada a la acumulación de residuos luego de 14 días con el servicio de
recolección parcialmente paralizado. La situación generó advertencias
sanitarias por la exposición prolongada de la basura.
El conflicto involucra al Gobierno Municipal de La Paz y al
consorcio privado La Paz Limpia, responsable del servicio de aseo urbano. La
empresa reclama una actualización de las tarifas debido al aumento de sus
costos operativos, especialmente por el precio de los combustibles.
La Alcaldía sostiene que el contrato vigente ya contempla
mecanismos de actualización y reclama que la compañía cumpla con las
condiciones acordadas. Las diferencias impidieron hasta ahora alcanzar un
acuerdo que permita normalizar el servicio.
Advierten por las consecuencias para la salud
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz
expresó su preocupación por la acumulación y descomposición de los residuos en
espacios públicos.
El epidemiólogo Marcelo Parra advirtió sobre posibles
problemas respiratorios y gastrointestinales, además de la aparición de
animales capaces de transmitir enfermedades.
“Puede haber irritación en los ojos, conjuntivitis,
diarreas por la proliferación de bacterias”, señaló el especialista. También
alertó por la presencia de roedores y cucarachas, que pueden actuar como
transmisores de distintas enfermedades.
La preocupación aumenta ante los residuos generados por
hospitales y centros de salud, debido a que requieren un tratamiento específico
por el potencial riesgo de contener materiales infecciosos o contaminantes.
El municipio puso en marcha un operativo de
emergencia
Ante la reducción de la recolección, la Alcaldía activó el
viernes el plan PEGA y la denominada “Operación Escoba”, con trabajadores
municipales, empresas especializadas y propietarios de volquetas.
También fueron habilitados puntos de acopio y se
incorporaron vehículos y maquinaria de diferentes áreas municipales para
intentar retirar parte de los residuos acumulados.
Sin embargo, la capacidad disponible resulta insuficiente
frente al volumen de basura generado. El alcalde César Dockweiler explicó la
diferencia entre los vehículos utilizados: “Un camión de esos lleva 20
toneladas, nuestras volquetas solo llevan 3 toneladas”.
El jefe comunal también cuestionó la continuidad de la
paralización y sostuvo: “El daño a la salud pública no es un instrumento de
protesta”.
La disputa por las tarifas sigue sin resolución
La Paz Limpia sostiene que el incremento de los costos de
funcionamiento llevó a la empresa a una situación financiera límite y reclama
una actualización de las tarifas.
Desde el municipio, en cambio, argumentan que el contrato
ya establece mecanismos de ajuste y que cualquier modificación adicional debe
contar con respaldo técnico y legal.
Las negociaciones permanecen trabadas. La Alcaldía exige
que el servicio sea restablecido antes de retomar el diálogo, mientras
trabajadores movilizados reclaman una nueva mesa de negociación con
participación de todos los sectores involucrados.
En paralelo, la Defensoría del Pueblo presentó una Acción
Popular contra el municipio y La Paz Limpia para exigir la restitución y
continuidad del servicio de recolección.
La falta de un acuerdo mantiene el problema abierto y
obliga a las autoridades a sostener los operativos de emergencia mientras crece
la presión para evitar que la acumulación de residuos derive en un problema
sanitario de mayor alcance.
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