La nueva ola de frío llevó a las distribuidoras de gas a
restringir por cuarta vez en la temporada el suministro interrumpible a
estaciones de GNC e industrias, con el objetivo de preservar el abastecimiento
de los hogares.
La medida comenzó a aplicarse el sábado y permanecerá
vigente “hasta nuevo aviso”, mientras persistan las condiciones de alta demanda
y las dificultades para mantener la presión necesaria en los gasoductos.
Dónde comenzaron las restricciones
En La Plata, las limitaciones alcanzaron a estaciones de
GNC y establecimientos industriales. En Mar del Plata, la interrupción de los
contratos interrumpibles comenzó durante la medianoche.
En estos casos, las estaciones pueden continuar despachando
el volumen contemplado en sus contratos firmes, pero no tienen habilitado el
excedente correspondiente al suministro interrumpible.
Superar el cupo autorizado implica además una penalización
equivalente al valor de un litro de nafta súper por cada metro cúbico excedido,
de acuerdo con las regulaciones vigentes.
Los hogares tienen prioridad
La decisión responde al incremento del consumo residencial
provocado por las bajas temperaturas. El esquema de despacho del sistema
gasífero establece que hogares, hospitales y escuelas tienen prioridad frente a
otros usuarios.
Durante este fin de semana, las temperaturas en Buenos
Aires tuvieron mínimas de 4°C y máximas cercanas a los 13°C. En Mar del Plata
también se registraron mínimas de 4°C, acompañadas por ráfagas de hasta 59
km/h.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé que el frío
continúe durante los primeros días de la semana, con mínimas de alrededor de
3°C en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
También hay impacto en la industria
Las restricciones no afectan solamente al expendio de GNC.
Distintas actividades industriales que utilizan gas natural como insumo también
recibieron limitaciones en su consumo.
Entre ellas se encuentran las ladrilleras, que en algunos
casos afrontan una reducción cercana al 30% de su consumo habitual, situación
que repercute directamente sobre sus niveles de producción.
La medida busca evitar que la mayor demanda de los hogares
genere una caída de presión que pueda comprometer el funcionamiento general de
la red.
El problema está en el transporte
El escenario actual no responde necesariamente a una falta
de gas producido, sino a la capacidad disponible para transportarlo hasta los
centros de consumo.
Oscar Olivero, vicepresidente de la Cámara de GNC, explicó
que el sistema argentino puede transportar unos 120 millones de metros cúbicos
diarios, capacidad suficiente durante buena parte del año, pero que queda
exigida durante los períodos de frío intenso.
El consumo residencial, que normalmente representa cerca
del 14% de la demanda total, puede llegar a concentrar “hasta 60 y hasta 70%”
en jornadas de temperaturas muy bajas.
A diferencia de otros combustibles, el gas natural presenta
además una dificultad adicional: no puede almacenarse fácilmente a gran escala
para responder de inmediato a los picos de consumo.
Es la cuarta restricción del año
La actual limitación representa el cuarto episodio de este
tipo durante la temporada invernal. En los casos anteriores, el sistema aplicó
el mismo criterio: garantizar primero el suministro residencial y los servicios
esenciales.
Mientras continúe la ola de frío, las estaciones de GNC y
parte de la industria deberán adaptarse a los volúmenes autorizados por las
distribuidoras. La normalización dependerá de que disminuya la demanda y se
recuperen condiciones adecuadas de presión en la red.
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